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El maíz sirve para todo
más de mil productos de consumo cotidiano contienen derivadosde este cereal. Desde alimentos hasta aislantes, cosméticos o papel
25.05.08 -

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El maíz sirve para todo
Una mazorca de maíz.
El maíz es, casi casi, como lo que popularmente se dice del cerdo, del cual se aprovecha todo. Más de un millar de productos de consumo cotidiano tienen, entre sus componentes, sustancias derivadas del maíz, en cuya obtención y transformación se emplean sofisticadas instalaciones industriales. Como la fábrica que tiene en Benifaió la empresa Roquette Laisa España, S. A., filial de la multinacional francesa Roquette Frères, que acaba de trasladar a la citada población valenciana de la Ribera su sede social, ubicada hasta ahora en Barcelona.

Madalenas y otros artículos de bollería y repostería, caramelos y chicles, refrescos, cervezas, sopas, zumos, mermeladas, conservas, galletas, salsas, medicamentos, aceites, dentífricos, cosméticos, piensos para animales, papel, cartón, cemento, placas de yeso, aislantes empleados en la construcción y en otros usos son algunos de los cientos de productos cotidianos que llevan en su composición azúcares, polioles, almidones u otras sustancias derivadas del maíz.

Del maíz se obtienen más de 600 compuestos diversos, en distintas combinaciones o concentraciones, según la exigencia de cada artículo final y de cada fabricante. En unos casos suponen la materia base de los alimentos elaborados y en otros sirven como colorantes, espesantes, edulcorantes, emulgentes, humectantes, conservantes... Más de un millar de los artículos que comemos, bebemos, utilizamos o nos rodean a diario llevan compuestos obtenidos del maíz, del cual, insistimos, se aprovecha todo.


Desde 1949
Con motivo del traslado de la sede social de Roquette-Laisa-España a Benifaió, los máximos directivos de la firma, Miguel Ángel Puig Torrens, presidente, y Rafael Obiol Salas, director general, han presentado a la opinión pública valenciana los datos principales de la empresa, los productos que elabora y sus objetivos de futuro.

La fábrica de Benifaió nació en 1949 como Levantina Agrícola Industrial (Laisa) para producir almidones y glucosas a partir de maíz, boniatos y plátanos desecados. El maíz se cultivaba entonces en las comarcas valencianas y posteriormente fue trasladándose a otras regiones españolas, como Andalucía y Castilla-La Mancha, siendo desplazado en los campos valencianos por naranjos, frutales de verano y hortalizas diversas. De igual manera, la producción española acabó siendo insuficiente para abastecer las necesidades del país y tuvieron que imponerse importaciones crecientes, sobre todo de América

Con igual dedicación, obtener almidones y glucosas, nació en 1933, en el norte de Francia (Lille), Roquette Frères, utilizando como materias primas maíz, trigo y patatas. Añadió a los artículos obtenidos dextrosa y maltodextrinas y se convirtió en líder mundial en polioles (alcoholes de azúcares de bajo contenido energético para los alimentos 'sin' azúcar).

Hoy, el grupo francés está presente en más de 100 países, factura más de 2.500 millones de euros, tiene 9 fábricas en Europa, 3 en Asia y 2 en Estados Unidos, cuenta con más de 6.000 trabajadores y 15 oficinas comerciales repartidas por todo el mundo.

La única fábrica española es la valenciana, que procesa 350 millones de kilos de maíz al año y emplea a 230 personas, además de generar otros 350 puestos de trabajo indirectos en la zona, en transportes, equipos de limpieza, talleres mecánicos y otros especialistas que subcontrata habitualmente.

Roquette está en Laisa desde 1957, cuando adquirió parte de su accionariado. En 1970 pasó a ser socio mayoritario y en 1993 cambió la denominación oficial de Levantina Agrícola Industrial, pero conservando el nombre de Laisa junto al de la casa matriz.


Inversiones constantes
Pese a la crisis, 2007 fue buen año para Roquette Laisa, puesto que facturó 200 millones de euros, logró un Ebitda de 32 millones y una ganancia neta de 17. Para el actual ejercicio prevén aumentar las ventas a 235 millones y los beneficios netos a 23, tras realizar inversiones valoradas en 7 millones.

La factoría de Benifaió necesita inversiones constantes para mantenerse al más alto nivel tecnológico, por pura exigencia de la actividad que despliega. Pero además, la empresa se ha enfrascado en los últimos años en un programa de mejoras en los rendimientos energéticos de la planta y en la eliminación de sus impactos ambientales. Cuenta con tres equipos de cogeneración a gas que aprovechan al máximo el calor y producen más electricidad de la consumida en la fábrica. El agua residual es depurada al máximo y reutilizada, los humos se filtran y se han instalado pantallas acústicas.

Por otro lado, los responsables de Roquette destacan que su cambio de domicilio social representa unos ingresos fiscales de más de 10 millones de euros anuales para la Generalitat Valenciana.
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