
Perpiñá juró su nueva responsabilidad ante dos compañeros de su grupo y en ausencia de los dos ediles del PSPV y del único representante de Coalición Valenciana, mientras que su antecesor asistió al pleno en calidad de espectador.
El portavoz socialista, Juan Carlos Benedito, justificó su ausencia por el hecho de que el alcalde inhabilitado no ha presentado su dimisión como concejal, de manera que Rivera "ha hecho una auténtica pantomima, porque ha desobedecido a la Justicia".
Sin embargo, tanto Perpiñá como Rivera, entienden que han "cumplido la resolución judicial" que dictó una condena de doce meses de inhabilitación por desobediencia a la justicia.
En este sentido, el nuevo alcalde manifestó que a los socialistas "les interesaría" que Rivera se fuera de la Corporación -que gobierna desde hace cuatro legislaturas- porque "no admiten sus continuas derrotas electorales", mientras que Rivera ha acusado a la oposición de "auténtica persecución personal".
En su toma de posesión, Perpiñá dejó claro que su compañero regresará a la alcaldía en mayo de 2009 tras cumplir el año de inhabilitación, de manera que "no es una despedida, es un hasta luego para seguir trabajando juntos".
Circunstancia que fue corroborada por Rivera, quien aseguró que no renunciará a su acta de concejal, "aunque durante un año no ejerceré como tal".
La opinión de los expertos
Sin embargo, esta vuelta es algo más que discutible. Según fuentes jurídicas del Colegio de Abogados de Alzira, el hasta ahora alcalde de Benimuslem "debe renunciar a su acta de concejal porque la sentencia le inhabilita para ejercer cualquier cargo público".
Uno de los abogados consultados ayer por LAS PROVINCIAS reconoció que, en principio, "este alcalde debe renunciar a su acta de edil, porque la sentencia es bien clara, durante un año ni puede ser funcionario, ni concejal, ni cualquier otro cargo público".
Por lo que respecta a la posibilidad de que Rivera cumpla lo dicho, es decir, no renuncie a su acta de concejal, "el juzgado de lo penal deberá de hacer cumplir la sentencia de inhabilitación", señalaron las mismas fuentes.
La sentencia es clara, explicaron, "no dice que no podrá ser alcalde pero sí concejal, se le inhabilita ejercer cualquier cargo público y, evidentemente, un concejal es un cargo público".
Aún así, Tomás Rivera ya dejó claro a principios de mes, cuando ya había decidido abandonar su cargo como alcalde, que pese a dejar la alcaldía "seguiré como concejal, porque la sentencia me condena a inhabilitación por un año al cargo que ostento, es decir, el de alcalde".
Rivera insistió entonces en que nadie le había dicho que no pudiera seguir como concejal y manifestó su intención futura: "si no me quitan el acta de edil, regresaré".
Lo que sí que tiene claro el hasta ahora alcalde de Benimuslem es que se presentará a las próximas elecciones municipales "para seguir trabajando por el bien de este pueblo".
Acceso a una parcela privada
Cabe recordar que un vecino del municipio denunció a Rivera por ocupar una parcela de naranjos de su propiedad para construir una conducción destinada a desaguar el núcleo urbano en caso de fuertes precipitaciones y el juez dictó la paralización de los trabajos.
Sin embargo, el entonces alcalde ordenó la ejecución de las obras, por lo que fue condenado por desobediencia. Concretamente, fue condenado a pagar una multa de 3.600 euros más gastos, además de un año de inhabilitación de empleo y cargo público.
En su momento, Tomás Rivera afirmó que esta actuación "sólo buscaba el beneficio del pueblo, pero por supuesto acataré la sentencia".
laribera@lasprovincias.es







