Según han señalado fuentes de la investigación, el etarra que aparcó la Citröen Berlingo junto al edificio era un joven encapuchado, vestido con un tres cuartos de color oscuro y de alrededor de 1,85 de estatura.
Esta persona fue vista por un testigo que se encontraba en las inmediaciones del Club Marítimo, quien comprobó como el joven comenzaba a caminar con tranquilidad hacia el cercano Hotel Embarcadero. De repente, cambió su dirección y regresó hacia la furgoneta -que había sido robada a un ex etarra-. Los expertos de la Policía autónoma sospechan que el terrorista había confundido su camino de huida por lo que regresó sobre sus pasos y se alejó en otra dirección.
Casi al mismo tiempo, una llamada telefónica realizada desde una cabina de teléfonos de Gobelas, en Las Arenas, alertó de la explosión de la bomba en una hora. Los autores del aviso utilizaron una grabación con la voz alterada por medios informáticos para evitar ser identificados.
Aunque no se ha podido conseguir una descripción certera del etarra, su altura coincide con la del terrorista Arkaitz Goikoetxea Basaba, uno de los liberados del comando Vizcaya que ha sido identificado en los últimos meses y que ha estado relacionado con gran parte de los atentados cometidos por ETA. Goikoetxea vivió en Getxo hasta su huida en el año 2005.







