Cuáles son los objetivos del nuevo plan trienal que ha puesto en marcha la institución?
-La revisión de la calidad de los informes, su homogeneización y darlos a conocer mejor son los objetivos. Además, la incorporación de los nuevos conceptos de la auditoría informática.
-Los informes anuales reflejan que no todos los Ayuntamientos valencianos rinden cuentas ante la Sindicatura. ¿Falta de medios o desidia?
-Hay de todo. En este momento estamos en un periodo transitorio para homogeneizar esa rendición a través de los mecanismos informáticos. Hemos hecho jornadas de formación y nos ayudan las Diputaciones provinciales. A veces no rinden cuentas por desidia y otras por la dificultad de ser municipios muy pequeños. Pero al final es dinero público. Estamos empeñados en ayudarles. Al final habrá que poner en marcha medios coercitivos.
-¿De qué tipo?
-Por un lado, el Ayuntamiento que no rinda cuentas no se beneficiará de las subvenciones genéricas. Y ahora hay un posibilidad más. Muchos Ayuntamientos, en virtud de la competencia que les atribuye Economía, tienen que someter a la conselleria planes de saneamiento. Pues bien, esos planes deberían proceder de cuentas remitidas a la Sindicatura. De lo contrario, no se revisarían. Luego están las célebres penalizaciones económicas que pone el Tribunal de Cuentas pero que no han dado resultado.
-¿Cuándo actuará sobre los grandes Ayuntamientos?
-Ya lo hemos hecho. Estamos en cuestiones puntuales. En los informes generales hay una serie de indicadores que se refieren a los Ayuntamientos grandes y Diputaciones sobre plazos de pago, cesión tributaria y cómo recaudan. Entrar a analizar con criterios de auditoría pública se ha hecho en determinadas áreas como patrimonio municipal del suelo en grandes Ayuntamientos. Un informe que está a punto de terminarse. Este año ya se contemplan fiscalizaciones horizontales en los grandes Ayuntamientos. Falta ahora hacer fiscalizaciones integrales.
-¿Qué le parece la situación de interinidad que vive la Sindicatura de Greuges?
-El defecto de origen es la propia ley de la Sindicatura. Se da la paradoja que cuando el síndic termina se tiene que ir a su casa. No queda en funciones como ocurre aquí, en el CES, en el Consejo Jurídico Consultivo o en la AVL. El punto de partida genera más problemas que resuelve. Me parece triste. La situación, que empezó a resolverse, debe continuar con un pacto para nombrar a un nuevo síndic.










