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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 28 mayo 2012

Economía

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Aguas de Valencia, en el laberinto
Las negociaciones sobre la participación en la gestión de la empresa siguen bloqueadas mientras su presidente estima que en 2009 estará fuera de la Bolsa
16.05.08 -

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Entre el agua limpia y el chocolate líquido, además de la evidente diferencia de sabor, hay un distinto grado de NTU: Unidades Nefelométricas de Turbidez. El NTU sirve para medir la turbidez, y en el caso del agua limpia y depurada es cero, mientras que el chocolate cuenta con 84 NTU, que es precisamente el grado de confusión, dudas y turbulencias al que se ven sometidas las relaciones entre los socios de Aguas de Valencia.

Los mayoritarios, poseedores del 60,68% de las acciones a través de Agval (una sociedad donde se integran Banco Valencia, Fomento Urbano de Castellón o Fourcas y Boluda), y la multinacional francesa Suez, poseedora del 33% no se ponen de acuerdo en nada. De hecho, según aseguró ayer Eugenio Calabuig, presidente de Aguas de Valencia, "las posturas ni se han acercado ni se han alejado, no se han movido". Y no es que no se vean y se cuenten, pues las declaraciones de Calabuig se produjeron 24 horas después de reunirse en Valencia con el director general de la multinacional gala, Jean-Louis Chaussade.

El resultado de los encuentros que vienen repitiéndose durante los últimos meses es un desencuentro más cordial que antes, pero desencuentro al fin y al cabo. De hecho, Calabuig emplazó ayer cualquier posible solución al contencioso que enfrenta a ambas partes (los sillones del consejo de administración de Aguas, que los socios de Agval no ceden a Suez por considerar a la firma francesa su competidora por ser, ciertamente, el socio de referencia de Aguas de Barcelona, Agbar) al 24 de junio, cuando se celebrará la junta general de accionistas de la entidad que gestiona el suministro potable a más de un centenar de municipios de la Comunitat.

Calabuig, además, descartó la opción que últimamente defiende Suez con más énfasis: su capacidad tecnológica. La corporación francesa gasta cerca de 60 millones de euros al año en I+D+i, algo que para los gestores de Aguas es muy respetable, pero no una razón de peso para justificar la presencia de la empresa gala en el consejo de administración como socio tecnológico.

"La tecnología se compra y de adapta a cada situación, y en el caso de Aguas de Valencia, compramos producto tecnológico a ingleses, franceses o estadounidenses según lo que interese, y no según quién nos lo ofrezca", explicaron fuentes de Aguas, que ejemplificaron su actitud con la depuradora de Moixent, "de un nivel magnífico, y que precisaba de una tecnología que tratase adecuadamente el problema de pintura que el agua de esa zona sufre, para lo cual se ha invertido en productos estadounidenses".

"Al fin y al cabo, Suez, si quiere rentabilizar su inversión en tecnología, es lógico que busque colocarla en la mayor cantidad de lugares posibles, pero esa es su postura, no la nuestra", señalaron fuentes de Aguas, que reconocieron que, en el proceso de este enfrentamiento, les ha venido "bien" que la opa de exclusión, una propuesta para que la empresa deje de cotizar en bolsa, a la que se ven empujados por la falta de movimiento de sus valores en el mercado. Si se produce la salida de la bolsa, la compañía francesa verá congelada su posición al no poder haber compras en el mercado secundario.

Calabuig estimó ayer que, si se aprueba esa opa en la junta del 24 de junio, "el proceso de salida de la bolsa puede alargarse unos seis meses". De este modo, Aguas de Valencia dejaría de ser un valor cotizado en 2009.

Mientras que Suez considera que todo es negociable y aseguró, hace unas semanas, que no llevará el conflicto a los juzgados ni venderá su participación en Aguas si la compañía abandona la Bolsa, Calabuig considera poco probable llegar a un acuerdo para que los franceses se sienten en el consejo de administración del grupo gestor del suministro potable de Valencia.

"Agbar, una empresa en la que poseen una participación de referencia, es nuestra competidora en el 90% de concursos a los que nos presentamos, por lo que sentar en el consejo a Suez es informar de nuestra estrategia de negocio a un competidor directo", explica el presidente de Aguas.

"O nos unimos a Agbar o somos una empresa independiente, no hay más soluciones", sentencia Calabuig, que contempla el contencioso en blanco o en negro: o agua o chocolate.
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