El purpurado aseguró que es "anormal" que una nación en la que el 90% de la población es católica, "cuente con unos medios de comunicación que primen tanto las opiniones anticatólicas".
Añadió que en un contexto "en el que no se respeta la verdad y se emplean acusaciones injustas, sin responsabilidad en las palabras, es difícil ser periodista católico, porque éste debe respetar por una parte la verdad y, por otra parte, la persona". "De ahí la preocupación que tiene hoy la Iglesia por formar buenos periodistas que sean, al mismo tiempo, ejemplares cristianos".
El cardenal, que sugirió a la Universidad Católica la necesidad de crear una Facultad de Comunicación, insistió en que los medios de comunicación "deberían tener un papel importante en ayuda de la educación; sin embargo, con frecuencia, transmiten modos de conducta que obstaculizan la correcta educación".
Animó a los educadores a contrarrestar el desánimo causado por la dificultad de formar en valores.







