
Hablemos primero de los invitados. Sumilleres de primera línea. Estuvieron, entre otros, Maximiliano Bao, de Kailuze, que presentó el acto; Amanda Navarro, de Ca Sento; Francisco Jiménez, ex presidente de la Asociación Valenciana de Sumilleres, de Nostre Bar; Juan Civera, de Civera, anfitrión del acto; Paco Olivas, del restaurante Los Pirineos, de Valencia; Linda, de la Masía El Romaní, de Bétera; José Miguel Ten, de Les Nits; Michel, de Eladio, y Jesús, de Sierra Aitana.
La cata salió a pedir de boca, nunca mejor dicho. Fernando Martínez Relanzón es el capitán, en Luna de Catay, del equipo de cinco enólogos, superespecializado y con un amor por el mundo del vino a toda prueba, que ha elaborado Ladrón de Lunas, que refleja la opción por la excelencia de esta pujante generación de profesionales.
Fernando Martínez es hijo y nieto de enólogos y bodegueros. Representa la quinta generación de su familia en el negocio del vino. Y como todo sus antecesores, lleva la pasión por el oficio en los genes. Es su forma de vida. Los vinos que elabora Luna de Catay son delicadezas enológicas. No es una bodega de hacer hectolítros de vino. El objetivo es otro: ofrecer calidad para restaurantes de nivel. Se evidenció en el acto de ayer.
Maximiliano Bao, en la presentación del acto, recogió una reflexión del creador de Ladrón de Lunas para asegurar que el vino debe servir para disfrutar de él, de principio a fin. Y clave para conseguir que no queden copas llenas sobre la mesa es lograr un excelente maridaje entre los caldos y los platos básicos de la carta.







