
"La carrera es la mejor prueba de la integración", comentaron dos ciudadanos de Colombia rechazando así dar una opinión sobre la necesidad o no del contrato de costumbres propuesto por el conseller de Inmigración, Rafael Blasco.
Ainara Cenda, de 14 años, ha aguantado la carrera hasta el final. "En los últimos minutos caminaba rápido porque no tenía fuerzas para correr", explicó su madre, que abandonó Ecuador hace seis años para buscar un futuro mejor en España.
Tras alcanzar la meta, en la plaza del Ayuntamiento, los participantes buscaban la sombra. Departían unos con otros y se comprometían en repetir el próximo año. Jeremías García, de Perú, fue uno de los que volverá a ponerse el dorsal: "Es divertido participar. También lo hago en la Volta a Peu".
A los más pequeños se les entregaba ejemplares del libro Niños del Mundo, que enseña con ilustraciones cómo viven otros niños de su misma edad en otras partes del mundo. A los mayores se les obsequiaba con una camiseta de recuerdo de su participación.
Hassane Ahouchar, el ganador
El ganador fue el atleta Hassane Ahouchar. El marroquí se ha especializado en las carreras de fondo. Es un ganador que fue capaz de cruzar el Estrecho de Gibraltar para buscarse la vida en patera. Ahora, con papeles, ha conseguido otra victoria: traer a su familia a Valencia.
La IV carrera por la convivencia intercultural se enmarca dentro de las actividades programadas en el I Plan Municipal para la Integración de la Inmigración. La concejala de Bienestar Social e Integración en el Ayuntamiento de Valencia, Marta Torrado, defiende esta prueba porque "facilitar el acceso a la práctica de la actividad física y el deporte a las personas inmigrantes".
Desde la concejalía se animó a participar en la competición, especialmente, a "los 'nuevos valencianos', como se denomina a los inmigrantes que han llegado a la ciudad, tanto hombres como mujeres".
Con esta prueba física se ha demostrado que todas las personas hablan el mismo lenguaje: el de la integración.







