Entonces lo vio con sus propios ojos y lo ha denunciado. La policía tiene identificadas a ocho personas como presuntos autores del envenenamiento. Ahora, aunque no quiere acusar en esta ocasión a nadie al no tener pruebas, ha detectado que de unas montañas de escombros de la citada obra se desprende un fuerte olor a descomposición, lo que previsiblemente indica que están sepultados los felinos que desde hace dos semanas echa en falta.
"Ahora parecen tumbas, no ha habido más muertes pero hay gatos desaparecidos", señala en alusión a las personas que identificó como los que sepultaron vivas a una hembra y sus dos crías. "Ahora huele a muerte, pero no he querido excavar, ya no hay solución", añade Adela, que se muestra muy agradecida a la policía, en especial a un agente local que se ha tomado mucho interés en el caso.
"La policía les ha dado un aviso. Desde que he puesto la denuncia y los agentes han ido a hablar con ellos están quietecitos. Será una lucha de David contra Goliat, pero vamos a ir a por todas. Nos apoya la policía y el Ayuntamiento de Burjassot", señala esta cuidadora de los gatos callejeros. "No denuncié antes por miedo, me han seguido a mi casa y a todos lados, han dañado mi coche y me han insultado, incluso cuando fui a la comisaría me siguieron", añade Adela Ferrer.







