
AECOC es la Asociación Española de Codificación Comercial, unas siglas y un nombre que encierran unos objetivos muy claros y prácticos: acercar posturas entre productores, fabricantes y distribuidores de alimentos para buscar continuamente la mejora de la calidad de los artículos, de su presentación, de la logística para llegar al consumidor, de las presentaciones en los puntos de venta y asegurar la trazabilidad y la seguridad alimentaria.
La asociación agrupa a las principales cadenas de hipermercados y supermercados y a las empresas proveedoras de los mismos. Aglutina a más de 24.000 firmas de la industria y la distribución.
El presidente del comité de frutas y hortalizas de esta entidad, Joaquín Ballester Martinavarro, y el director de desarrollo de la misma, Jordi Cuatrecasas, presentaron ayer, en el marco de la feria Euroagro, las principales conclusiones del referido estudio de mercado sobre el comportamiento de los ciudadanos respecto al consumo de frutas y hortalizas y a la hora de comprarlas en supermercados e hipermercados.
El trabajo confirma que el 68% de los españoles come fruta y verdura frescas a diario o casi a diario, aumentando el porcentaje en los estratos de población de más edad, especialmente mujeres, y disminuyendo en los de menos. También se reduce en el caso de los inmigrantes, sobre todo entre los hispanos.
Los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (ahora de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino) indican que el gasto total en frutas y hortalizas en España, entre diciembre de 2006 y noviembre de 2007, fue de 10.579 millones de euros, lo que representa alrededor del 15% del gasto en alimentación y un incremento anual alrededor del 2% o 3%, aunque en este punto matizaron que, dada la dispersión de datos y de encuestas suelen aparecer estudios que coinciden en el tiempo con conclusiones contrapuestas: unos dicen que aumenta el consumo y otros que disminuye.
En cualquier caso, el estudio de AECOC concluye que hay mucho potencial de consumo -y de ventas- de frutas y hortalizas por desarrollar, porque la mayoría de los encuestados reconocen que sólo las comen en las comidas y las cenas, pero no durante el resto del día, y son mayoría los ciudadanos que sólo las comen una vez al día.
De manera que, teniendo en cuenta las recomendaciones de consumir al menos cinco piezas (o equivalentes) al día para mantener una vida sana y librarse en lo posible de riesgos de enfermedades degenerativas (dolencias cardíacas y cáncer), hay mucho margen para que el sector hortofrutícola pueda crecer. Entre los jóvenes, las mayores oportunidades aparecen con productos de 'conveniencia' y de IV Gama, listos para consumir y en presentaciones individuales.
Por otra parte, para las grandes cadenas de distribución comercial, los departamentos de frutas y verduras suponen una opción especial para diferenciarse de la competencia, ya que en las secciones de alimentación 'seca' (conservas, botellas y demás envasados no perecederos) apenas tienen margen de maniobra para distinguirse.
De ahí la importancia de estudiar cómo se comporta el consumidor en estas secciones de frutas y verduras, para poder aprovechar mejor "nuevas alternativas de negocio".
Para ello se han hecho encuestas entre miles de compradores, se les ha observado en sus evoluciones en los puntos de venta y se han analizado sus tiques de compra, para asegurarse de que decían la verdad y para comparar también qué otros artículos adquieren los compradores de frutas.
Lo primero que llama la atención es que el consumidor llega a la sección de frutas y verduras de un super o hipermercado al final de su proceso de compra, cuando ya tiene el carro lleno, está cansado, lleva prisa y quizás piensa que se ha gastado demasiado. Invierte unos cuatro minutos en esa sección y da mucha importancia a los aspectos sensoriales. A dos de cada tres compradores les gusta tocar la fruta para elegirla, hasta olerla. Algunos incluso la aprietan o golpean. Y de ello se deduce que resulta básico dar mayor satisfacción y comodidad al cliente, ofreciéndole degustaciones, más información, un asesoramiento más profesional, facilitarle la tarea del pesado de la compra, y, desde luego, hacer que el departamento hortofrutícola esté bien iluminado y presentado, más atractivo, para retener más tiempo al comprador, y no al final de su recorrido.




