La celeridad para atender las peticiones catalanas contrasta con la humillación, como señaló ayer el presidente Camps, hacia la Comunitat. El Ejecutivo del PSOE siempre ha negado la posibilidad de llevar agua del Ebro al territorio valenciano. Ahora, cuando el agua es para Cataluña no sólo no existe esa negativa, sino que hay prisas para que las obras estén finalizadas en un tiempo récord. Mientras tanto, en la Comunitat los socialistas valencianos no dan el paso para defender los intereses de sus convecinos. El PP ve ciudadanos de primera y de segunda. La gestión de Narbona al frente del Ministerio de Medio Ambiente ha sido perjudicial para los valencianos. Habrá que ver si la labor de su sucesora, Elena Espinosa, sigue los mismos pasos. El inicio, desesperanzador.







