Hace muchas décadas que Zaragoza logró su primer objetivo: se entrevistó con Franco y obtuvo de él su beneplácito para llevar adelante el uso del biquini en las playas benidormíes, algo que, más adelante, se revelaría positivo para la economía de la ciudad.
Pero no paró ahí. El márketing turístico tampoco sería lo mismo si Pedro Zaragoza no hubiera existido. Estaba dispuesto a llegar donde hiciera falta para lograr que su tierra fuera un referente internacional y eso hizo. La historia personal que mayor repercusión mediática tuvo en su tiempo fue la de una familia lapona de cazadores de ciervos a la que Pedro Zaragoza conoció en Helsinki. Tras este acontecimento, Zaragoza fue llevándolos de aeropuerto en aeropuerto por toda Europa, con un cartel que rezaba -en castellano y en inglés- que esta familia nórdica iba a pasar sus vacaciones en Benidorm .
Debido a ello, Pedro Zaragoza es considerado entre los expertos del mundo del turismo como uno de los precusores del márketing aplicado al sector. Además, el hecho de llevar a cabo una campaña tan llamativa en aquellos convulsos años le llevó a ser portada de multitud de publicaciones, con lo que su nombre -y el de Benidorm - alcanzaron gran renombre.
Pedro Zaragoza fue el artífice de muchos de los logros que han llevado a que en la actualidad la ciudad de Benidorm ocupe el lugar que ocupa a nivel internacional.
Se le considera como el actor principal del despegue turístico de la localidad, debido a que marcó un modelo de crecimiento que ha sido imitado por otras muchas ciudades. .
Gran parte de la culpa de que se le considere de tal modo en Benidorm la tiene el hecho de que Zaragoza acabó con el pueblo de pescadores que era la localidad -con apenas 1.700 habitantes a principios de los años 50- y la transformó en una ciudad turística y dedicada al terciario, gracias a su clima y a sus playas.
El hecho que permitió que Benidorm se transformara de tal manera fue la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), el primero de toda España que incuía la totalidad del término municipal. En Barcelona existía otro, al igual que en Madrid, pero ninguno de ellos comprendía toda la extensión de la localidad como sí lo hacía el suyo. El deseo de Pedro Zaragoza como alcalde era conseguir que Benidorm estuviera dotada de grandes calles y avenidas, hecho que suscitó reticencias por parte de los políticos provinciales más relevantes de la época.
La idea de progreso que tenía para la ciudad chocaba con sus convicciones fuertemente falangistas; sin embargo, muchos de quienes lo conocieron en vida argumentan que era un "visionario", alguien avanzado a su época.
Otro de los hechos que destacan en la trayectoria de Pedro Zaragoza como alcalde de Benidorm fue el hecho de que consiguiera garantizar el suministro de agua para la ciudad, ya que no disponía del mismo. Todo ello lo consiguió explotando pozos en una de las localidades próximas: Polop de la Marina. Con ello, contribuyó a un mayor y más rápido desarrollo de la localidad.







