
Ello beneficia a un tipo de producto, el procedente de Asia, cada vez más presente en el mercado occidental. De hecho, tal y como publicó ayer LAS PROVINCIAS, las importaciones chinas a la Comunitat han crecido un 110% desde 2004.
Los comerciantes valencianos notan el descenso de ventas pero no lo atribuyen tanto a la competencia asiática -"similar a la de cualquier otro comercio que se instale en una zona", apunta Soler- sino al especial momento económico que atraviesa el país.
Los verdaderos problemas para los comerciantes valencianos surgen cuando los negocios de bajo coste no cumplen la legislación vigente, algo que sucede, a juicio de Eugenio Soler, "en la mayoría de los casos". Las principales vulneraciones, precisa el presidente de Fevalco, se dan en materia laboral: trabajadores que no están dados de alta en la Seguridad Social, comerciantes no integrados en el Régimen de Autónomos o exceso de horas de trabajo, lo que les permite mantener un horario de apertura mucho más amplio -incluso domigos y festivos- contra el que el negocio tradicional no puede competir.
Desde Fevalco reclaman a la Administración que incremente los controles a los negocios de bajo coste para garantizar el cumplimiento de la normativa vigente.
Tampoco se ve con buenos ojos que los comerciantes de origen asiático hayan constituido su propia asociación. Esta comenzó a funcionar en marzo del año pasado. Soler asegura que, en su opinión, los comerciantes asiáticos "se están automarginando" y que, si quieren integrarse en la sociedad, deberían formar parte de las asociaciones existentes, que se articulan en torno a criterios geográficos o sectoriales.
Pese a la reticencia general del comerciante a reconocer el parón de ventas, Soler admite que en la parte final de 2007 y el arranque de este año se ha producido un descenso, aunque estas van "relativamente bien". Y es que la caída ha sido menor de la esperada.









