
Precisamente la zona afectada por el primer deslinde ha sido objeto de una profunda regeneración. Tras la eliminación del paseo marítimo en la segunda parte de los años 90, el siguiente paso fue la retirada de toneladas de arena de las antiguas malladas para ser transportadas a primera línea de playa y crear así cordones dunares.
Los viveros municipales han cultivo millones de plantones, que han servido para las sucesivas campañas de reforestación del Saler. El Ayuntamiento también decidió restringir el tráfico por los viales interiores y cerrar el camping municipal.
Estos últimos terrenos se encuentran a la espera de la decisión para construir un aula de la naturaleza, con una residencia y talleres. El diseño se encuentra ahora en fase de revisión.







