Al igual que triunfó cuando sus tropas entraron en la ciudad, ahora intenta hacerse con algún premio y conseguir el beneplácito del jurado. Y así se presentará ante los jueces, como monumento de Ramón Espinosa para la Falla Malvarrosa, de la sección Especial.
La comisión número 112 decidió apostar por la vida de Jaume I para representarla mediante escenas en las fallas de 2008. Así este proyecto que se firmó, hace tan sólo unos meses, en octubre última los detalles en un almacén de Moncada para lucir sus mejores galas en la semana fallera.
Un total de 14 hombres trabajan en tres talleres prácticamente las 24 horas del día "para terminar este proyecto que se firmó tarde y que nos hace trabajar intensamente", explicó Ramón Espinosa, artista fallero. En el monumento, explicó a LAS PROVINCIAS, "podemos encontrar un recorrido por la vida de Jaume I, desde que nació su padre, Pedro III de Aragón hasta el cuadro de Pinazo, ubicado en el edificio de la Diputación de Valencia, que representa los últimos días del conquistador.
En el cuerpo central, de 14 metros de altura, ocupa el protagonismo Jaume I, escoltado por la figura de San Jordi y un dragón, dos imágenes espectaculares de 5 y 10 metros, respectivamente.
Junto a todos los elementos centrales del monumento falta ubicar un edificio de inspiración románica tardía o un gótico del año 1200.
Con carpintería, corcho blanco y papel cartón se han elaborado todos los elementos de la falla, entre los que destaca el muñeco que el artista ha llevado a la Exposició del Ninot. En la imagen "podemos ver a Jaume I como rey representado junto a las tres provincias de la Comunitat", matizó Espinosa.
Así, aparece un niño con la indumentaria propia de la Magdalena y una caña, típica de la Romeria de les Canyes representando a la provincia de Castellón, otro pequeño con un pañuelo en la cabeza y vestido de zaragüelles ofrece naranjas a su majestad en nombre de Valencia y por último, un niña vestida por el traje de les Fogueres pone punto y final a la representación de la comisión Malvarrosa- Pons Cavite en la sección especial de la exposición.
Un sueño valenciano
Este monumento es una apuesta importante de su creador que se siente como valenciano, muy orgulloso del mismo. "Me ha gustado mucho trabajar en él porque hace ilusión al tratarse de un elemento que tiene que ver con Valencia, dedicado a la ciudad por el personaje de que trata", asintió Espinosa.
"Si tengo que decantarme por la escena del monumento que más me gusta, sin duda, es la que he llevado a la exposición del ninot", matizó. Junto a la imagen tierna de los tres niños junto al rey don Jaume, se presentan "otras alegorías de su vida" para lo que tuvo que documentarse y contar con la colaboración del historiador de la ciudad, Ernest Mira, de modo que "he ido ilustrando lo que él me contaba sobre la figura del conquistador", explicó. Uno de sus aliados, confesó, "ha sido el Llibre dels Fets", aseguró.
Del mismo modo, contó como todo este trabajo previo al boceto y el trabajo de taller, "ha sido arduo, pero que ha levantado el interés del propio historiador que ha seguido la evolución del monumento con especial ilusión".
Imágenes de historia
Las escenas que podrán contemplar en este monumento en honor a Jaume I tratan distintos momentos cruciales de su vida. El primero de ellos recoge el momento en el que obligaron a su padre, Pedro III, "a procrear con una mujer y tuvieron que emborracharlo para ello porque no era muy notable la belleza de la dama", expuso Espinosa.
En otro lado, aparece un carrito de paseo de bebé, donde el conquistador aparece en el interior ya portando la quimera y la espada tan características en la vida e historia de Jaume I.
La siguiente escena de los visitantes encontrarán en el monumentos es una imagen muy familiar donde "el Rey aparece con sus hijos alrededor, una estampa muy tierna", comentó. Tras ella, la conquista de Valencia, la hazaña más conocida por todos, aparece representada por la entrada de Jaume I a la ciudad como un turista más que viene a conocer las fiestas y a visitar los monumentos.
De ahí, se produce un salto a la representación de 'Els Cavallers de la Ploma', a una escena con tres niños de diferentes provincias, con indumentaria típica y en representación de las tres que forman la Comunitat, y finalmente, el cuadro de Pinazo anteriormente mencionado.
Todas estas estampas, singulares y realistas, entre el mito y la leyenda, han sido tratadas para que se amolden a la sátira que mueve a la creación de los monumentos falleros. Como cualquier falla, se dan cita vida, situaciones cotidianas, fraternales, humorísticas y simpáticas que arrancan miles de sonrisas entre sus visitantes.
Y del monumento fallero y las calles de la ciudad a una de las dos exposiciones más ricas sobre el monarca, una en el Monasterio del Puig y otra en el Arxiu del Regne, con el título Llibres i documents, donde podrán verse las diferentes facetas y quehaceres que definieron el perfil de este personaje tan relevante para la cultura valenciana.






