Koeman, días después, le ha quitado la alegría a Joaquín. El andaluz está triste. Y es difícil verlo serio, decaído, porque su buen carácter y sentido del humor le acompañan de manera perenne, incluso le ayudan sobre el terreno de juego a desarrollar su particular y efectivo fútbol.
Joaquín inició el partido del pasado domingo sentado en el banquillo por haber llegado tarde a la charla técnica. Un castigo que el futbolista considera excesivo y que le ha dolido sobremanera. Cuando saltó al campo a los 70 minutos de juego se le vio afectado.
Ayer, el propio Joaquín trató de quitar importancia al asunto y aseguró que no era cierto su retraso, mínimo, a la charla. LAS PROVINCIAS pudo confirmar que efectivamente sí que existió.
En la vuelta a los entrenamientos de ayer Ronald Koeman habló con el internacional, al que recriminó haber descendido en su rendimiento, exigiéndole mucho más, entre otras cosas porque lo considera capacitado para que lo haga.
Joaquín sufrió el pasado domingo, lo pasó mal, porque está acostumbrado a jugar siempre, estaba Luis Aragonés en la tribuna de Mestalla y la Eurocopa asoma a la vuelta de la esquina.
Mientras tanto, en el vestuario se empiezan a cuestionar algunas de las decisiones que toma Ronald Koeman, sobre todo porque, como comentó ayer en privado un jugador de la plantilla, no se mide a todos con el mismo rasero, en alusión a la falta grave disciplinaria cometida por Banega quien, sin embargo, fue titular ante el Deportivo. El joven argentino se saltó un semáforo en rojo, a altas horas de la madrugada, y dio positivo en el control de alcoholemia al que le sometió la policía.
Un nuevo desencuentro que añadir a la larga lista de incidencias que protagoniza el Valencia de la presente temporada.







