
Los hechos ocurrieron a las seis de la tarde del pasado 6 de febrero y han sido puestos en conocimiento de la policía y de todos los grupos políticos municipales. La Protectora piensa llevar el caso a donde haga falta para que los responsables reciban el oportuno castigo.
Adela Ferrer asegura que está sufriendo represalias por parte de este grupo de individuos a los que molesta que dé comida a una colonia de gatos. Y teme que haya dos felinos más muertos por envenenamiento con raticida, ya que no los encuentra. De esta "matanza" le avisó un joven pasada la medianoche: "Dos están muertos, dos están agonizando y otros dos no duran ni horas", le dijo a Adela. "El otro me lo encontré yo a la mañana siguiente", afirma. Ahora tiene dos perros y "unos 12 gatos" en su casa, uno de ellos convaleciente del envenenamiento sufrido.
El coche de esta voluntaria ha sufrido daños y le han rajado tres ruedas, pero lo que más le duele es la suerte que han corrido los gatos, tanto los envenenados como los sepultados. "¡Por favor, que están ahí los gatos!", gritó, pero recibió por respuesta: "Me ha dicho el jefe de la obra que tire el cemento aquí".
Adela señala que esa persona "estaba riéndose al lado" y que "la próxima vez me pondré delante de la cuba para que me sepulten a mí. ¿Cómo se atreven a sepultar a una madre y sus dos hijos? Esto sigue, me tiran piedras, pero lo hemos denunciado y vamos a ir a por todas, vamos a denunciar también a la promotora".
"Creo que lo hacen más por hacerme daño a mí. Son gentuza. El año pasado, por miedo porque me estaban amenazando de muerte, retiré la denuncia, pero esta vez voy hasta el final, a muerte. Me da igual que vengan a por mí. Saben dónde vivo pero me da más miedo por mis animales que por mí. Viviré y moriré por ellos. Yo sin ellos no puedo estar, son mi vida", afirma.
Lunita, Blanqui, Negri, Rabito, Morito, Llorón y Jorgito son los nombres de los gatos "asesinados" el pasado mes, en palabras de Adela. Su afición a darles de comer comenzó hace 15 años, y lleva siete haciéndolo junto al lugar donde vive. Pero en las últimas semanas esta actividad se ha visto obstaculizada ya que los individuos que perpetraron la salvajada van echando cemento allí donde ella pone una caseta para dejar el pienso a los animales. Esto los ha ahuyentado, por lo que tiene que buscarlos por las inmediaciones.
"Para ellos lo que haga falta. Fui a la comisaría y tiré tres cadáveres allí para que vieran lo ocurrido. Los policías me dijeron que me ayudarían, y lo está haciendo sobre todo un agente, que se ha interesado y ha hablado ya con estos individuos".
Ana Mayol, presidenta de la Sociedad Protectora, ha informado al Ayuntamiento de lo que está ocurriendo. "Hemos hablado con todos los partidos para que insten a la policía a actuar. Todos están de acuerdo en que esto no se puede consentir. La policía tiene que ir por allí, cortar la situación y pedir responsabilidades".
La presidenta de la Protectora analiza el caso: "Hacer el bestia con los animales siempre ha sido algo frecuente por desgracia. Me preocupa mucho esta moda. Hay un incremento de la violencia gratuita y los animales son de las víctimas más fáciles".







