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dermatología
Cuidar la piel (y 2)
29.02.08 -

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En el anterior artículo se hizo hincapié en la necesidad de adecuar la relación entre nuestra piel y la exposición solar a las características de la propia piel para obtener el máximo beneficio con el menor daño posible.

En esta segunda parte, voy a tratar de comentar algunos asuntos que pueden ser interesantes para mejorar la salud de nuestra piel.

El primero de ellos es el tabaco. Los efectos dañinos del tabaco sobre nuestro cuerpo, y su implicación en multitud de cánceres y otros problemas de salud, son bien conocidos. Sin embargo, su influencia en la salud de nuestra piel es menos popular. Es un hecho demostrado que el tabaco está relacionado con la aparición de cáncer en el labio. Además, se ha podido constatar que podría tener un papel en el desarrollo de melanomas en las personas de más de 60 años. Pero el efecto que quiero destacar en estas líneas es que conlleva una aceleración del envejecimiento de la piel y acentúa las arrugas. Se ha demostrado que existen cambios cutáneos que conducen a este envejecimiento tras 10 años como fumador/a. El tabaco produce un adelgazamiento de los vasos sanguíneos y disminuye el aporte de nutrientes a la piel. Esto conduce a un daño de las fibras elásticas y el colágeno que hace que la piel pierda fuerza y elasticidad. De manera más colateral, el mero hecho de fumar, por el tipo de gestos que se realizan al fumar un cigarrillo, exagera determinadas arrugas de expresión. Otro motivo más para dejar de fumar.

Mejor agua tibia

Para cuidar nuestra piel también debemos llevar una higiene adecuada. Para ello va a ser interesante evitarle las agresiones propias del propio proceso de limpieza. Es decir, evitar el uso de agua muy caliente y usar preferentemente agua tibia, así como limitar los baños o las duchas a un máximo de 15 minutos (más tiempo aumenta la sequedad de la piel). Se deben evitar jabones agresivos y utilizar preferentemente aquellos que incorporen aceites, sobre todo para las pieles más secas. La piel se debe secar con toallas suaves y es recomendable el uso de una crema hidratante tras el secado. Es importante conocer las sustancias irritantes y, si tenemos una piel sensible, evitar productos que contengan perfumes o tintes, pues pueden irritar la piel y dar lugar a respuestas de tipo alérgico. Para eliminar los maquillajes se recomienda el uso de esponjas suaves o prendas de algodón diseñadas a tal efecto. Para los maquillajes especiales que resisten el agua se pueden usar productos que contengan aceites en su composición.

La piel se debe mantener en unas condiciones de hidratación adecuadas. Para ello se debe escoger el tipo de medida más adecuada para nuestra piel. El dermatólogo nos ayudará a reconocer las características que tiene nuestra piel y nos ayudará a escoger los mejores productos para este quehacer. Para ello se tiene en cuenta la edad (la piel se seca con la edad), la presencia o la tendencia a desarrollar un acné, entre otras. Una forma sencilla de saber si nuestra piel necesita una crema hidratante es observar sus características 20 minutos después del baño. Si da la sensación de tirantez es que requiere hidratación. Para la elección del producto más adecuado se tiene en cuenta el grado de sensibilidad de la piel, si se trata de una persona con un alto grado de exposición al sol diario y las posibles alergias.

Finalmente, unas pequeñas recomendaciones para el afeitado o rasurado. Este procedimiento cada día más extendido y aplicado a más partes de nuestro cuerpo no está exento de problemas. Para un rasurado adecuado es recomendable: realizarlo tras la aplicación de un paño mojado y templado (o tras el baño o ducha), aplicar una crema, loción o gel previos para lubricar la piel, utilizar cuchillas limpias y afiladas, realizar el movimiento de afeitado a favor de la dirección de los pelos y enjuagar después la piel con agua templada. Si a pesar de todo la piel se irrita, es recomendable la aplicación de lociones para después del afeitado que no contengan ni alcohol etílico ni isopropílico. Estas sustancias pese a dar sensación de frescor, no alivian realmente la piel irritada.

Eduardo Nagore

Servicio de Dermatología

Instituto Valenciano de Oncología
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