La marcha estaba promovida por las denominadas plataformas independientes, que aglutinan a 160.000 personas del total que ha perdido sus ahorros. Sus miembros temen que la liquidación de las empresas se haga "a precio de saldo como en el caso Rumasa, beneficiando a personas próximas al poder político y haciendo así más gravoso al Estado el pago de las compensaciones que, a través de la figura de la responsabilidad patrimonial, están seguros que fijará la justicia".
Los organizadores situaron en más de 100.000 personas la asistencia. A Madrid, llegaron 300 autocares procedentes de las comunidades autónomas. En la marcha abundaron las banderas negras en recuerdo de los 2.000 fallecidos desde que el 9 de mayo de 2006 actuó la intervención judicial en Forum Filatélico, S.A. y Afinsa Bienes Tangibles, S.A. Las plataformas mantienen que el disgusto de lo ocurrido produjo cardiopatías en personas de delicada salud, lo que precipitó su muerte. Una vez concluida la marcha, parte de los asistentes oyeron una misa por los desaparecidos.
La movilización transcurrió por el centro de la ciudad y se desarrolló sin incidentes. Hubo unos momentos de tensión cuando un grupo pequeño de manifestantes interrumpió la salida de autobuses de un intercambiador de transporte público. Agentes de policía se acercaron y sin apenas intercambiar palabras con los concentrados éstos se retiraron para que circularan sin problemas los vehículos.
Para evitar "roces" entre las asociaciones representativas de los afectados, "personas anónimas" sujetaron la pancarta de cabecera, en la que se podía leer "460.000 afectados de Fórum y Afinsa. Justicia y solución ya. Estado negligente: 1979-2006".
Carta de Arias Cañete
El portavoz de Ceaffa se mostró consciente de las connotaciones políticas de la marcha. "El PSOE ha perdido su oportunidad y al PP le interesan nuestros votos. Su secretario ejecutivo, Miguel Arias Cañete, nos ha remitido una carta y nos ha comunicado que el programa electoral de su partido recoge compromisos con nosotros", dijo.
El escrito del PP, de fecha 11 de febrero, refleja que se establecerán medidas para "equiparar los derechos de los inversores en bienes tangibles al resto". En concreto, los populares asumen promover la constitución de un fondo de garantía para cubrir los perjuicios ocasionados, y crear una línea de créditos del ICO, que cubra el cien por cien de la inversión, sin intereses y con una duración equivalente a la resolución del proceso judicial.
Numerosos manifestantes portaban pancartas con el rostro de Rodríguez Zapatero desfigurado. En unas, la nariz era muy larga como símbolo de decir mentiras, y en otras, la mirada estaba distorsionada, en alusión al eslogan utilizado por el PSOE en el que se resalta "la mirada positiva" de los socialistas. Constantemente se escucharon silbidos, pitidos y gritos contra el actual Gobierno.





