
Una pareja "joven", según fuentes del IVI, lleva unos meses buscando un remedio para su hija a través de la concepción de un bebé medicina. Esta posibilidad existe desde la aprobación de la Ley de Reproducción Humana Asistida el pasado mes de mayo. Su aplicación se limita a casos en los que no haya otro procedimiento para tratar de salvar la vida de pacientes enfermos.
De los tres primeros casos que se autorizaron en el mes de diciembre de 2006, en dos se transfirieron embriones compatibles consiguiendo una gestación que terminó en aborto espontáneo a las pocas semanas y, en el tercero, se encontró un donante compatible, por lo que no fue necesario llevar a cabo el tratamiento.
En dos de los supuestos se pretendía aplicar la técnica para interar la curación de pacientes diagnosticados de beta talasemia mayor, mientras que en el tercero se trataba de un caso de anemia de Fanconi.
En los tres supuestos, las pacientes afectadas por las patologías eran niñas de edades comprendidas entre uno y cinco años. Las actuaciones que en su día autorizó el Ministerio de Sanidad tenían un carácter experimental debido a que prácticamente no existen antecedentes similares en todo el mundo y ninguno en España.
Respecto al diagnóstico preimplantacional que se está llevando a cabo para salvar a la niña del País Vasco, el proceso consiste, como en los anteriores, en seleccionar los preembriones libres de la enfermedad que padece la hermana y que, además, presenten antígenos de histocompatibilidad (HLA) idénticos.
Con posterioridad a este paso llega la transferencia embrionaria a la madre con el objetivo de que ésta quede embarazada. Toda la actuación se está realizando en el centro del IVI de Valencia.
"El Gobierno autoriza este tipo de tratamientos con cuentagotas, y estamos en su fase inicial", señalaron fuentes del instituto de reproducción asistida. Una vez nacido el bebé sano, que sería el primero en España después de esos tres primeros intentos fallidos, se trasplantarán a la niña enferma células procedentes de la médula o del cordón umbilical.
La beta-talasemia mayor es una enfermedad genética caracterizada por un fallo en la producción de la hemoglobina, la sustancia encargada de transportar el oxigeno desde los pulmones hacia los lugares del organismo donde es necesario. El resultado de la enfermedad es que la alteración del sistema genera otros tipos de hemoglobina que no trasladan correctamente el oxígeno, por lo que los tejidos reciben menos oxigenación.
Según el grado de severidad se divide en talasemia menor (Portador de talasemia) y talasemia Mayor (Anemia de Cooley). Los expertos aseguran que se trata de una anemia en grado superlativo. Un niño que nace con talasemia mayor, si no es tratado muere antes de cumplir ocho años, según los datos estadísticos.
La única solución, actualmente, es realizar constantes transfusiones de sangre que, a su vez, obligan a un tratamiento para evitar la acumulación de hierro. Una manera de curar la enfermedad es mediante un trasplante de médula ósea, para lo que es necesario un donante totalmente compatible. Y es precisamente en este aspecto cuando cobra sentido la posibilidad que desde el IVI se pretende concebir a través de las técnicas de selección genética.







