
Se trata de la hipoteca inversa, o hipoteca pensión como la describió el alcalde, José Manuel Orengo, y actualmente la aplican las entidades bancarias. Lo que pretende el Ayuntamiento es convertir en renta el patrimonio que poseen los gandienses, básicamente, jubilados .
Esto es, proporcionar una pensión mensual que les permita vivir con tranquilidad a aquellas personas que tienen un alto patrimonio -como un piso de mucho valor- pero su pensión apenas les permite vivir.
Y todo ello, a cambio de la titularidad del inmueble. Aunque cabe la posibilidad de recuperar el dinero si llegado el momento los herederos deciden quedarse la casa.
Esta transacción consiste en convertir en renta un patrimonio inmueble, una práctica cada vez más necesaria en la actualidad. Se acentúa el envejecimiento de la población y, con ello, el número de personas que dependen de una pensión. Pero generalmente, esos ingresos no son elevados.
La sociedad española, en materia de vivienda, se caracteriza por la protección de la propiedad privada. Es decir, la norma general es que cada familia tenga su propia casa. Estos dos factores unidos provocan que cada vez haya más ancianos que poseen una buena casa pero sin dinero para la compra de cada día.
Y ahí es donde interviene el Ayuntamiento. La hipoteca inversa permitirá que sigan viviendo en su piso y además, perciban mensualmente una especie de pensión que complemente su economía doméstica. El propietario quedaría hipotecado con el Ayuntamiento.
Para los no hipotecados
Actualmente, los bancos lo realizan para gente mayor, que tienen una vivienda libre de cargas pero necesitan complementar su renta. Se aplica en función de su edad, su esperanza de vida y el valor de la casa, que se calcula a partir de la tasación del inmueble y los años que se calcula por estadística que le quedan de vida al inquilino. Cuando fallece existen tres posibilidades: la primera, que los herederos renuncien a la propiedad y el banco se quede con el piso a cambio de la diferencia que falta del precio final. En Gandia, sería el Ayuntamiento el que obtendría el inmueble. La segunda opción es que los herederos cancelen la deuda y devuelvan el dinero que sus padres recibieron para recuperar la casa. Y la tercera, que ninguna de las dos partes desee la casa, con lo que llegan a un acuerdo y se vende a un tercero.







