
Las grandes expectativas abiertas en la citricultura española han quedado en casi nada hasta ahora: un contenedor enviado el año pasado, con 20.000 kilos de clementinas, se acabó perdiendo, y en la actual campaña se ha enviado otro de prueba, del que aún no se conoce el desenlace. Por contra, China ha entrado en la UE esta temporada más de 20.000 toneladas de pomelos dulces.
El beneficio comercial siempre se decanta hacia el lado chino y la Comisión Europea pretende que haya reciprocidad: si compramos, que facilite también el Gobierno chino la entrada de cítricos europeos, para lo que deben suavizarse las condiciones de cuarentena en frío y permitir la llegada a puertos del norte de China. La citricultura española está muy interesada, sobre todo la valenciana, y también Italia y Chipre.
De paso, Bruselas quiere negociar con la India su apertura a nuestros cítricos, pero se choca de momento con su dispersa legislación.
Otra cuestión importante es el de las plagas y enfermedades. En pomelos llegados de China se ha detectado la peligrosa "mancha negra" causada por el hongo Gignardia, el mismo que AVA-Asaja ha denunciado en cítricos importados de Suráfrica, que llegaron sin control y podrían extender aquí la dolencia.




