
La emblemática construcción de la localidad ya sufrió un incendio en 1986. Los daños sufridos ayer obligaron al apuntalamiento de la nave afectada para evitar desprendimientos.
El origen del fuego todavía se desconoce, si bien los primeros indicios apuntaban la posibilidad de que se encuentre "en un cortocircuito localizado en una de las habitaciones de la escuela taller", según se desprende del relato facilitado por el alcalde de la localidad, Juan José Beneyto.
El siniestro se declaró alrededor de las seis de la madrugada de ayer. Beneyto explicó que fue el propietario del bar de los cazadores, que se encuentra en un local contiguo al Palau, quien dio el aviso a la Policía Local.
A partir de ese momento comenzaron a movilizarse los efectivos necesarios y hasta el municipio se desplazaron unidades de bomberos de los parques de Alzira, Ontinyent y Xàtiva, así como nueve agentes de la Policía Local, cuatro de la Guardia Civil y servicios de Protección Civil y Cruz Roja. En total se desplazaron cinco camiones de bomberos. Alrededor de las diez de la mañana se dio por controlado el fuego.
Tras la valoración inicial realizada por los técnicos se constataron varios desprendimientos en el interior del edificio, aunque "la estructura del mismo no se ha visto afectada", según destacaron fuentes del Ayuntamiento. El área más afectada corresponde a la que ocupan las "cinco habitaciones de la Escuela Taller y las dependencias administrativas", apuntó Beneyto.
La situación en que quedaron las estancias de la Escuela Taller obligó a que los técnicos decidieran el apuntalamiento del techo. Esta cubierta "es de cañizo y se soporta con vigas de madera", apuntó Beneyto.
Ambos materiales de la construcción sufrieron los efectos del fuego y motivaron la decisión de los técnicos "ante el peligro de que haya desprendimientos". Beneyto explicó que sobre el techo apuntalado se encuentra la sala de caza.
El resto del edificio -donde se localizan estancias de mayor valor artístico y, por tanto, patrimonial- no sufrió la ación directa de las llamas, pero sí las consecuencias del humo, que llegó a afectar espacios como las salas de caza, de trono o de música. Las llamas dejaron impresa su huella en la fachada del Palau Marquesal.
Beneyto hizo hincapié en que afortunadamente las salas que acogen el Museu Internacional de Titelles -contiguas al lugar del siniestro- tampoco se vieron afectadas por la acción del fuego. No obstante, para evitar que el calor que se transmitía a través de las paredes pudiera perjudicar el estado de conservación de las más de 500 marionetas procedentes de distintos países, las autoridades optaron "por sacarlas todas", declaró el alcalde.
Valoración e investigación
Por el momento se desconoce el valor económico de los daños, y el Ayuntamiento se encuentra a la espera de poder valorar las pérdidas. El Consistorio anunció que va a "iniciar una investigación para esclarecer el suceso".
El edificio, que es propiedad del Ayuntamiento desde "finales de los años 80, está en fase de rehabilitación. Se va restaurando poco a poco", destacó Beneyto.
El alcalde aseguró que el suceso que ha afectado al Palau comporta un daño para el patrimonio local y por el "valor sentimental que tiene para los vecinos de Albaida y de la comarca".
El origen del Palau Marquesal se encuentra en el siglo XIII. Su construcción se extiende en el tiempo hasta que a finales del siglo XV mostraba apariencia de residencia nobiliaria.







