
La primera de ellas es que es más fácil de ejecutar que un remate plano. La segunda es que hay menos riesgo de fallo que en el plano. La tercera se basa en que la bandeja ayuda al jugador a estar más tiempo en la red, aunque nos tiren globos cortos. Y, por último la cuarta indica que con la bandeja se podrá variar la dirección de la bola, según la colocación de jugador. Si se tira un globo que no llegue a la última zona, se debe hacer una bandeja para mantenerse arriba y no perder la red. Si el globo llega a la última zona, es mejor que se espere a la pared de fondo.
En función de cómo se llegue a la bola en el momento del impacto, se podrá ejecutar un remate más ofensivo o un remate de aproximación a la red, para no perder la iniciativa. Lo mejor es pegarla cruzada, ya que de esta manera se tiene más metros para recorrer y si toca las paredes, se complica mas su devolución.
Cuando el rival tira un globo bastante profundo, lo mejor es efectuar un remate menos ofensivo con el objetivo de volver a la red y desde allí esperar acontecimientos. Hay que intentar estar siempre delante de la bola a la hora de efectuar el golpe, nunca por detrás, y la cara de la pala debe abrirse.
Más que potencia, lo que se intentará es acompañar el máximo tiempo posible a la bola, para conseguir más profundidad. Si la bandeja se abre hacia el medio (lateral-fondo), serán más fáciles todos los ángulos de la pista. En cambio, si es (fondo-lateral), la bola se cerrará mucho y lo mas lógico será que la devolución será paralela o al medio, ya que para cruzarla no habrá casi ángulo de tiro y es mas arriesgada.
Otro factor importante para la elección del tiro es la posición de los contrarios. Se requiere la ayuda del compañero, para que diga como están situados los contrarios. Si están pegados, lo mejor será optar por el globo; si están a media pista, se podrá intentar tirar la bola a los pies o tirar al medio o cruzarla. Es importante tener comunicación con el compañero.
*Juan Mesanza es profesor internacional pádel







