En 1805 se crea la plaza de San Francisco, en recuerdo del convento franciscano edificado tras la Reconquista. Abundaban las zonas verdes agrupadas dentro de amplios espacios peatonales y destaca una fuente primitiva.
Avanzando en el tiempo, antes de la guerra civil, la plaza, entonces de Emilio Castellar, ya presentaba puestos de venta ambulante en la zona central, característicos por su cúpula circular. Las viejas postales muestran la estatua al marqués de Campo ubicada en este espacio público.
Tras una nueva renovación mucho más contemporánea, se emplazan los puestos en un subsuelo. Todavía cambiará más la plaza tras sacar los comercios de nuevo a la superficie, quedando muy parecida a la actual. En la década de los 90 se convoca un concurso para rediseñar el espacio público, pero no llega a buen puerto. También se pretende una reurbanización municipal que nunca se ejecutará. En 2003 se realiza una reforma de aceras que le da el aspecto actual.







