
Argumentó que en la ciudad ya existe una calle dedicada al Rey Jaume I y que la Generalitat y el Ayuntamiento "vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para programar actividades en el aniversario del monarca", en referencia a los 800 años de su nacimiento, en 1208, en Montepellier.
Eso sí, indicó a "modo de reflexión" que es importante un consenso institucional, vecinal y social. "Cuando un lugar está muy consolidado y con muchos vecinos, comercios y movimiento económico, se produce un perjuicio importante que necesita años para volverse a serenar y normalizar. No sólo son las tarjetas, sino que cuando hay relaciones con todo el mundo se pueden crear problemas al cambiar el nombre".
Con estas palabras, la iniciativa de la entidad cultural se complica, a pesar de contar con el visto bueno inicial del gobierno municipal. Barberá insistió en que no hará nada sin un consenso previo, aunque descartó a preguntas de LAS PROVINCIAS que exista un problema con fondo político.
"No hay un problema político porque la figura de Jaume I concita la admiración de todos los grupos políticos que creemos en nuestras señas de identidad. Cambiar nombres nos puede llevar a un perjuicio directo a las personas que viven o tienen aquí su lugar de trabajo", aseguró.
La primera autoridad local finalizó diciendo que, en Valencia, el monarca tiene una calle desde 1843. "Se puede revisar o no, pero ya tiene una con una tradición importante", comentó.
Por su parte, la portavoz del grupo socialista, Carmen Alborch, apoyó la propuesta del Consell de Cultura para cambiar la denominación de la plaza por la de Rei Jaume I porque "actualiza la necesidad de dar un nombre definitivo al centro neurálgico de la capital, que ha tenido una decena de denominaciones a lo largo de su historia reciente".
Alborch consideró que "es oportuno replantearse el nombre y el diseño de la plaza", aunque agregó que "ha de hacerse con voluntad y garantía de futuro".
Además, apoyó que "en este debate se aborden también otros aspectos como la remodelación pendiente, en un proyecto que debería armonizarse en el eje formado también por calle San Vicente Mártir, la plaza de la Reina y la plaza de la Virgen".
La reforma integral de la plaza se ha pospuesto durante lustros. Primero fue el temor a los hallazgos arqueológicos, para luego poner en la balanza el riesgo de un colapso de tráfico en el centro.
En todo caso, los comerciantes del centro histórico mantienen como una de sus reclamaciones más añejas la de un aparcamiento público en el subsuelo de este espacio, con el propósito de facilitar incluso su peatonalización parcial.







