Una semana más tarde de conocer la sentencia del Tribunal Supremo que dictamina la reversión de las obras del Teatro Romano de Sagunto, uno de los dos arquitectos que se encargó de rehabilitar este Monumento Nacional en 1990, Manuel Portaceli, aparca su silencio. Lamenta que su obra haya acabado en los tribunales y sigue creyendo que lo mejor es dejarla como está.
-¿Qué sentimientos pasan por su cabeza después de conocer el fallo del Tribunal Supremo de revertir el Teatro Romano de Sagunto a su estado original?
--No puedo ocultar mi pesar por querer negar a los saguntinos y a todos los ciudadanos en general el legado cultural tan importante que representa este edificio. No obstante, si no nos queda más remedio, acataré la sentencia, tal y cómo se ha pronunciado el Tribunal Supremo. El Teatro Romano es una infraestructura muy importante para Sagunto y me gustaría que se mantuviese como está.
-¿Qué es lo que más le duele de todo este proceso que se ha llevado a cabo?
-Desde luego hay que lamentar que, siendo un tema cultural como es este, que se estudia en todas las facultades de arquitectura de todo el mundo, haya acabado convirtiéndose en un asunto judicial y que haya durado tanto tiempo. Todos los años vienen profesionales y estudiantes de las escuelas de arquitectura más importantes del mundo para conocer el Teatro Romano. Casualmente, hace muy poco que compartí una visita al monumento con el personal de la Escuela de Arquitectos de Nápoles.
-¿Cree que si se hubiese utilizado otro tipo de material, como la piedra caliza, para rehabilitar el Teatro Romano el fallo hubiera sido distinto?
-El Teatro Romano estaba revertido en piedra antes de la rehabilitación que llevamos a cabo. Eso significa que es el propio monumento el que pide esos materiales, dependiendo de su color o estructura. Cada edificio demanda unos materiales en función de su tamaño, estructura o voluminosidad.
-Cuando realizó las obras de restauración del monumento el plan aseguraba que los materiales utilizados permitían la reversibilidad del edificio. Una vez pública la sentencia, ¿cree que la vuelta al estado original dañará los restos arqueológicos del Teatro?
-La eliminación del escenario conllevará que se elimine el conjunto de espacio único, puesto que si no hay escena, la esencia del teatro en sí se pierde. La altura de las gradas es igual a la altura del escenario para conseguir un conjunto. Si se quitaran las losas de mármol aparecerían los restos ya rehabilitados en años anteriores.
-¿Cuáles fueron las principales dificultades al empezar con la rehabilitación?
-Sobre todo, los problemas fueron de tipo arquitectónico. A pesar del mal estado de este edificio histórico, entre los años 1955 y 1970, las gradas fueron reconstruidas sin tener en cuenta el pasado del teatro. Recuerdo cómo nos disponíamos a descubrir una alcantarilla romana y nos encontramos un lugar totalmente reformado. Eso sí, por suerte, el escenario se olvidaron de reconstruirlo por completo. Cuando nos pusimos con la restauración del Teatro de Sagunto había que estudiar a fondo este edificio dentro de la Historia de la Arquitectura para que su rehabilitación fuese de acuerdo a su historia, conforme lo habrían hecho los romanos.










