
Este valenciano afincado en Xàbia afirma que el paisajismo y el urbanismo no se deben mostrar disociados y se ha especializado en diseñar casas donde los techos son sustituidos por cubiertas que albergan tapices de plantas aromáticas, vegetación autóctona y palmaceas. El objetivo, según afirma, es crear un hábitat lo más humano y natural posible, "sólo hay que recordar las cuevas que habitaba el hombre y que le proporcionaban el bienestar y las condiciones climáticas adecuadas", indica Ángel Palomar.
Espacios singulares
Tejados planos y sobremuros de hasta un metro de altura son la base para diseñar pequeños paraísos en las viviendas residenciales. "Se cubre de geotextil, se llena de compost y base de lava volcánica y se hacen las correspondientes plantaciones. Además, aplico el riego automático localizado en cada planta, para obtener un espacio cuidado y sin mantenimiento", detalla Palomar.
La lava volcánica "tiene condiciones especiales, puesto que es muy fértil, contiene espacios de aire e inercia térmica". Estas cubiertas ajardinadas son las que dan a la vivienda unas condiciones microclimáticas idóneas. "Se trata de aprovechar la vegetación, las zonas de sombra que se crean y, por supuesto, la orientación idónea de la vivienda", añade Palomar.
La mayoría de estos proyectos con sello de autor se encuentran en Xàbia, Altea y, sobre todo en Moraira, donde estos jardines integrales evitan el impacto visual tan frecuente derivado de la fiebre constructiva junto al mar.







