
Art Toys o Designer Toys son el nombre con el que se conocen a estas figuras que se han convertido, en los últimos años, en objeto de culto con seguidores en todo el planeta. Valencia se ha unido a esta moda gracias a la especialización de una tienda, Urban Zoo, ubicada en la calle Corretgeria, 20.
El fenómeno se inicia en los años 90 cuando en Hong Kong (Japón siempre ha estado a la cabeza de este tipo de movimientos desde los tiempos de Heidi), los diseñadores Michael Lau y Eric So comienzan a producir una serie de muñecos con aspecto infantil pero ideados para gustos y bolsillos de adultos. En los primeros experimentos los artistas utilizaban cuerpos de muñecos populares, como los G.I. Joe o el novio de la Barbie, Ken, y los customizaban reflejando modas urbanas.
Esta tendencia no tardó en extenderse a todo el mundo y encontró devotos que comenzaron a realizar sus propios prototipos a partir de maquetas de plástico o de vinilo. Creadores del talento de Kaws, un artista urbano que se ganó la fama por alterar e intercambiar carteles en las calles de Nueva York por otros de otros paises, o el ilustrador Pete Fowler han caído rendidos ante los Art Toys y, en la actualidad, diseñan sus propias series de muñecos. No son los únicos: modistos, skaters, escritores de grafitti, músicos y dibujantes se han unido a este movimiento y han provocado que en la actualidad se produzcan en serie.
¿Qué tienen estos juguetes para atrapar a millones de personas? El precio, desde luego, no. Hay que señalar que las figuras no son baratas, ya que oscilan entre los 30 y los 300 euros, aunque hay piezas que alcanzan los 2.000. Para explicar las claves de este boom hay que analizar otros detalles como los gustos de la generación a la que van dirigidos: amantes del manga, consumidores del merchandasing de películas como La guerra de las galaxias y lectores habituales de cómics de Daniel Clowes, entre otros. Es un público potencial que aprecia la exclusividad, que no tiene inconveniente en gastar su dinero en algo que muchos tacharían de snob y que valoran este tipo de productos como un nuevo soporte en el que muchos artistas plasman su arte.
Hay varias posibilidades, desde comprar muñecos ya customizados hasta adquirir una base y diseñarla a gusto del consumidor por medio de rotuladores específicos, telas u otros materiales.
En Valencia el mejor sitio para hacerlo es en Urban Zoo, que abrió sus puertas en 2006 y se ha convertido en referente no sólo para los amantes del Designer Toy, sino para otros que se acercan a este local con el fin de comprar camisetas, láminas y revistas de importación, peluches o las populares LOMO (pequeñas cámaras que calculan la luz con absoluta precisión y que han vivido un resurgir en los últimos meses).
El abanico de muñecos en Urban Zoo es amplio y cualquiera de ellos puede ser un buen regalo de Reyes. El B. B. Birdy es una figura de nueve centímetros con diferentes partes, en el que es posible cambiar las orejas y la cola. Los plushes son peluches creados por artistas como Zosen o el estudio DGPH. Son sólo dos ejemplos de la variedad de objetos que se hallan en este establecimiento, en el que los más curiosos pueden adquirir llaveros para guardar los cascos de música, usb customizados o colgantes con forma de guitarra o de cinta de cassette.
Urban Zoo además de vender abre su espacio a exposiciones como la que dedicó en diciembre a la artista PICA, en la que mostraban lienzos en miniatura y etiquetas, o la colectiva Iconographic.
Webs y libros
Quienes quieran conocer más sobre estos muñecos pueden acudir a páginas web como Mondotoyz, especializada en Designer Toys y Urban Vinyl Toys y en la que existe la posibilidad de adquirir figuras y bases para personalizar. Los más sibaritas disfrutarán en esta web con el Mega Munny, un muñeco con forma de bebé que se puede pintar, perforar o coser. Un capricho que cuesta 259 euros. Otra buena fuente de información de este movimiento es la página solosontoys.com, foro fundado por Adrián López.
Los más interesados pueden adquirir dos volúmenes donde se recogen los mejores trabajos en este campo. Por un lado, Dot Dot Dash!, publicado por la editorial alemana Die Gestalten Verlag y que recopila más de 4.000 personajes surgidos en este movimiento, y I am plastic, que presenta en casi 400 páginas con ilustraciones y textos. Cualquier medio es bueno para descubrir este movimiento que revoluciona el arte actual y al que ya se le han dedicado varias exposiciones.







