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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 febrero 2010

C. Valenciana

PATRIMONIO
El arte rupestre valenciano, entre los peor protegidos de España pese a los expolios sufridos
En Teruel hay guardas de monumentos, en Ciudad Real más vigilancia de la Guardia Civil y en Cáceres incluso se cierran cavidades al público

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El arte rupestre valenciano, entre los peor protegidos de España pese a los expolios sufridos
El acceso a la cueva del Parpalló de Gandia, una simple valla con un candado.
Las pinturas rupestres son uno de los elementos de la historia de la humanidad y por eso se extreman las medidas de seguridad para conservarlas en el mejor estado posible. Esta situación se da en diferentes puntos de España como Teruel, Ciudad Real, Cáceres y, por supuesto, Altamira. Sin embargo, las alternativas utilizadas en la Comunitat no están surtiendo efecto y este patrimonio está sufriendo expolios, sobre todo en la Safor. Pese a ello, el este arte está entre el peor protegido de toda la Península.

Y es que los últimos ataques al patrimonio valenciano ocurridos hace unos meses no parecen ser tema de preocupación de las autoridades competentes, al menos en lo que a seguridad se refiere. Tras aparecer en julio varios grafitos realizados con spray de color amarillo fluorescente sobre pinturas rupestres de hace 8.000 años en la Cova de la Clau de Palma de Gandia, y su consiguiente restauración, ahora correspondería aumentar las medidas de vigilancia y protección. Sin embargo, esto no ha ocurrido.

No en vano, los autores de las pintadas accedieron al abrigo superando el único obstáculo que encontraron a su paso: rompiendo la frágil valla que lo rodeaba. Resulta complicado saber a quién corresponde realmente asumir ese papel. Si a la administración local, a la autonómica o a los cuerpos policiales.

El arqueólogo de la Diputación de Valencia, José Aparicio, no cesa en su empeño de insistir en la necesidad de incrementar la seguridad de estos importantes yacimientos arqueológicos de miles de años de antigüedad tanto de manera pasiva a través de vallas como de manera activa con agentes de seguridad. "No me consta que se haya hecho nada para solucionar el problema de la inseguridad", destacó el profesional.

Lo más importante, recordó el experto, "es la vigilancia directa de cada yacimiento", aunque reconoció que también es lo más complicado. Pero desde la dirección general de Patrimonio, dependiente de la Conselleria de Cultura, se limitan a señalar que todos los abrigos rupestres están vallados y cerrados al público.


Sin previsión de medios
También apuntan que, por el momento, no está previsto ningún incremento de los medios. "Hay demasiadas cuevas y abrigos y no podemos vigilar permanentemente todas ellas. Pero están cerradas al público", explicaron desde la dirección general. Incluso indican que es el Seprona, la sección de la Guardia Civil encargada de temas medioambientales, la que debe encargarse de instalar, mantener y también vigilar los vallados.

La consellera de Cultura, Trinidad Miró, señaló que en la Comunitat "tenemos 7.000 lugares donde tendríamos que tener 7.000 guardas jurados las 24 horas del día. El vandalismo existe y existirá, desgraciadamente hay muchos actos vandálicos".

Desde la Conselleria "estamos poniendo vallados e, incluso, en algún lugar, me atrevería a decir que hay cámaras de seguridad pero llegamos hasta donde podemos. Hay sitios que no se pueden cerrar para que la gente no los vea. Tenemos el mismo problema que cuando queman los montes, no se puede controlar".

Pese a todo, en la Safor existe un patrimonio importante. El yacimiento de Palma de Gandia está declarado por la Unesco como Patrimonio Mundial. La importancia de este enclave radica en que es un recinto datado entre los años 7.000 y 6.000 a. C., y perteneciente al periodo Mesolítico, según apuntó el jefe de Arqueología de la Diputación de Valencia. Este emplazamiento rupestre no contiene "gran número de pinturas, pero las que alberga son de tremenda importancia", según el experto de Diputación.

Se encontraron ejemplares del arte rupestre levantino, "algo que no es habitual en la zona costera", sino más común de las serranías del interior. Otro aspecto destacado estriba en una de las pinturas. Según Aparicio, reproduce a una mujer sentada con los codos sobre las rodillas. Los servicios de restauración pudieron recuperar las antiquísimas y preciadas obras rupestres.

La Safor no es la única comarca valenciana en la que existen abrigos prehistóricos con pinturas rupestres. En la Costera hay varios. La Cova Santa de la Font de la Figuera cuenta con una reja para protegerla y el Corral de Saus de Moixent de una importante valla metálica a lo largo de todo el perímetro.

En esta misma localidad se encuentra la Bastida. Esta área está protegida por un vallado perimetral, el acceso principal está bloqueado por una puerta y en las horas de sol está controlada por vigilantes de seguridad. Las cuevas Barranc de Palop y del Serruig, también en Moixent, disponen de reja metálica.

El Barranc del Bosquet (Moixent), con importantes pinturas rupestres, también tiene valla con candado. La Cova del Moseguellos de Vallada y la Cova Negra de Xàtiva están en esta misma situación.

En la Vall d'Albaida hay cuevas con pinturas rupestres en Beniatjar y Salem que no disponen de protección; mientras que en Bocairent el abrigo de La Sarsa está con una reja metálica. Pese a que la seguridad es igual que en la Safor, ninguno de los abrigos prehistóricos mencionados ha sufrido actos vandálicos.


Gran contraste
Esta situación de desprotección en la Safor contrasta con las numerosas medidas adoptadas en otros puntos de la geografía española. Esta comarca valenciana no puede compararse con Altamira, que es un museo infranqueable, pero sí con otras de importancia similar como Cáceres, Ciudad Real, Teruel, Barcelona o Murcia.

En la primera ciudad han sufrido asaltos cavidades con pinturas. Las soluciones han sido dos. Por un lado se ha dejado la zona sin vallar, se han colocado carteles y se ha apelado a la conciencia. La segunda, llevada a cabo en los abrigos en peores condiciones y de mayor interés, ha sido más drástica, se han cerrado las cuevas al público.

Alternativas adoptadas porque, según uno de los encargados de la vigilancia, "no podemos estar las 24 horas del día y las vallas y candados se rompen fácilmente". Otra de las ciudades con yacimientos de este tipo es Ciudad Real. En este caso, la mayoría de las pinturas rupestres están al aire libre y no se han producido incidentes destacados.

Los agentes del Seprona se encargan de controlar toda esta zona con rigurosidad. Las pinturas son visitables, pero los responsables del Ayuntamiento autorizan y controlan el horario y número de turistas al dedillo. Cualquier situación que se sale de los permisos concedidos es cortada de raíz, aunque de momento han sido pocas estas excepciones.

Las pinturas rupestres de Teruel también han sufrido actos vandálicos pese a estar protegidas con vallas y candados. Debido a esta situación se colocó una vigilancia especial, los guardas de monumentos.

Estas personas están la mayor parte del día en los alrededores de los abrigos prehistóricos para vigilar que estos no sean asaltados ni sufran desperfectos. Cualquier incidencia o desperfecto que detecten la comunican a la Consejería que, a su vez, informa de ella a la Dirección General de Patrimonio.

La Generalitat catalana protegió el yacimiento de El Cogul, que en 1998 fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco. La construcción de un centro de interpretación ambiental conllevó la instalación de muchas medidas de seguridad.

En Cieza (Murcia), algunas pinturas han desaparecido por ataques conscientes, como asaltos con piqueteado de las figuras; e involuntarios, hogueras hechas por los pastores y movimientos de tierras de los hombres. Ante esto, la protección de los abrigos se produjo cuando la Unesco los declaró Patrimonio de la Humanidad en 1998.
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