Politica
De la Vega se esfuma
La vicepresidenta reduce drásticamente sus visitas a la Comunitat
24.12.07 -

Fernández de la Vega.
En los primeros días tras confirmarse que será la número uno de la lista del PSOE por Valencia a las elecciones generales, dijo que no dudaría, si era necesario, en coger dos aviones para ir de Madrid a Valencia en un mismo día. La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se esforzó por escenificar, en sus primeros días como candidata, un gran interés por la Comunitat.
Desde la misma semana en que Fernández de la Vega anunció públicamente su candidatura, la vicepresidenta visitó la Comunitat hasta en siete ocasiones en un mes. Otros treinta días después, la portavoz del Gobierno sólo se dejó ver en Valencia una sola vez más. Es decir, que su afluencia por los territorios valencianos se ha reducido un 85% en su segundo mes como cabeza de lista del PSOE por la provincia de la que procede.
Y es que la vicepresidenta del Ejecutivo socialista no goza precisamente de un panorama favorable en la Comunitat a su candidatura. A pesar de ser la ministra mejor valorada de todo el equipo de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero, en los últimos dos meses, su imagen no ha salido muy reforzada. Todo apunta, además, a que las tiranteces irán in crescendo, ya que sólo faltan dos meses y medio para las elecciones generales. Hay varios elementos que así lo indican.
En primer lugar, una buena parte de las apariciones de Fernández de la Vega en la Comunitat, incluso sus encuentros en el extranjero con los gobernantes valencianos, se han saldado con un conflicto protocolario, que cada vez era más tenso. Desde su visita a las comarcas afectadas por las lluvias en octubre, hasta el acto en Roma de proclamación como cardenal de Agustín García Gasco, pasando por la estancia en Valencia del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. El colofón fue la celebración en la ciudad del Día de la Constitución.
En segundo lugar, la vicepresidenta es, de aquí al 9 de marzo, el rostro visible de las capacidades de un partido, el PSPV, que lleva años acumulando derrotas electorales y crisis internas. Las últimas no quedan tan lejanas, tras el batacazo de los comicios autonómicos y municipales, el pasado 27 de mayo, y el fugaz trance que se llevó por delante al secretario general, Ignasi Pla, el 18 de octubre. Todo ello ha dejado a los socialistas valencianos en una situación de escasa movilización, y un escenario en el que, a veces, parece tener más interés la lucha por la secretaría general que la carrera hacia La Moncloa.
En tercer lugar, cabe destacar el papel que también ha jugado el PP en crear un clima social desfavorable a la vicepresidenta del Gobierno en la Comunitat. Los populares valencianos llevaron los "agravios" de Fernández de la Vega a Les Corts en un par de ocasiones, con motivo de la lengua y el agua.
El primero, en relación a que la web del Ministerio de Presidencia ofrece la posibilidad de consultar el contenido en catalán, pero no en valenciano. El segundo, a raíz del decreto que derogaba el trasvase del Ebro a la Comunitat, y que firmó, de su puño y letra, la presidenta en funciones. Las relaciones entre De la Vega y el PP valenciano llevan camino de acabar en los tribunales con motivo de las dudas sembradas por este último sobre el empadronamiento de la primera en la localidad valenciana de Beneixida.
Otro que tampoco lo tiene fácil, sobre todo en su propio partido, es Jordi Sevilla, quien esta misma semana se ha llevado una pequeña decepción en el proceso de elaboración de las listas al Congreso, que el ex ministro liderará por Castellón. La candidatura de la ex concejala Josefina Gimeno obtuvo más apoyos en las asambleas locales que se han celebrado en la provincia.
Desde la misma semana en que Fernández de la Vega anunció públicamente su candidatura, la vicepresidenta visitó la Comunitat hasta en siete ocasiones en un mes. Otros treinta días después, la portavoz del Gobierno sólo se dejó ver en Valencia una sola vez más. Es decir, que su afluencia por los territorios valencianos se ha reducido un 85% en su segundo mes como cabeza de lista del PSOE por la provincia de la que procede.
Y es que la vicepresidenta del Ejecutivo socialista no goza precisamente de un panorama favorable en la Comunitat a su candidatura. A pesar de ser la ministra mejor valorada de todo el equipo de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero, en los últimos dos meses, su imagen no ha salido muy reforzada. Todo apunta, además, a que las tiranteces irán in crescendo, ya que sólo faltan dos meses y medio para las elecciones generales. Hay varios elementos que así lo indican.
En primer lugar, una buena parte de las apariciones de Fernández de la Vega en la Comunitat, incluso sus encuentros en el extranjero con los gobernantes valencianos, se han saldado con un conflicto protocolario, que cada vez era más tenso. Desde su visita a las comarcas afectadas por las lluvias en octubre, hasta el acto en Roma de proclamación como cardenal de Agustín García Gasco, pasando por la estancia en Valencia del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. El colofón fue la celebración en la ciudad del Día de la Constitución.
En segundo lugar, la vicepresidenta es, de aquí al 9 de marzo, el rostro visible de las capacidades de un partido, el PSPV, que lleva años acumulando derrotas electorales y crisis internas. Las últimas no quedan tan lejanas, tras el batacazo de los comicios autonómicos y municipales, el pasado 27 de mayo, y el fugaz trance que se llevó por delante al secretario general, Ignasi Pla, el 18 de octubre. Todo ello ha dejado a los socialistas valencianos en una situación de escasa movilización, y un escenario en el que, a veces, parece tener más interés la lucha por la secretaría general que la carrera hacia La Moncloa.
En tercer lugar, cabe destacar el papel que también ha jugado el PP en crear un clima social desfavorable a la vicepresidenta del Gobierno en la Comunitat. Los populares valencianos llevaron los "agravios" de Fernández de la Vega a Les Corts en un par de ocasiones, con motivo de la lengua y el agua.
El primero, en relación a que la web del Ministerio de Presidencia ofrece la posibilidad de consultar el contenido en catalán, pero no en valenciano. El segundo, a raíz del decreto que derogaba el trasvase del Ebro a la Comunitat, y que firmó, de su puño y letra, la presidenta en funciones. Las relaciones entre De la Vega y el PP valenciano llevan camino de acabar en los tribunales con motivo de las dudas sembradas por este último sobre el empadronamiento de la primera en la localidad valenciana de Beneixida.
Otro que tampoco lo tiene fácil, sobre todo en su propio partido, es Jordi Sevilla, quien esta misma semana se ha llevado una pequeña decepción en el proceso de elaboración de las listas al Congreso, que el ex ministro liderará por Castellón. La candidatura de la ex concejala Josefina Gimeno obtuvo más apoyos en las asambleas locales que se han celebrado en la provincia.







