
A ver quién se lo dice ahora a los vecinos de Belén, en Cisjordania, que hasta tienen una basílica del siglo IV sobre el lugar del nacimiento de Cristo, bien marcado en el suelo. Estas pequeñas contradicciones nunca han sido un problema para la Iglesia, pero es que la decisión de Ratzinger puede acarrear más consecuencias. Por ejemplo, ahora se pone en duda si aparecerán en escena la mula y el buey, pues parece que son un invento de los evangelios apócrifos.
Del mismo modo, pueden desaparecer los pastorcitos, pues los colocó en el portal San Lucas, pero no San Mateo. La prensa italiana se ha hecho un lío y hasta teme la ausencia de los Reyes Magos. Sin embargo aquí, en teoría, se equivocan, pues precisamente San Mateo es el único que los menciona. Aunque no eran ni reyes ni magos, sino sacerdotes zoroastrianos, y en ningún sitio pone cuántos eran ni cómo se llamaban. Eso se ha inventado después y, de todos modos, los evangelios están escritos de oídas, décadas después de la muerte de Cristo.







