Es conveniente tener en cuenta el aviso que llega de Estrasburgo para extremar el celo jurídico de quienes tienen que sopesar, proponer y decidir la proscripción de ANV. Los partidos políticos son, en democracia, instituciones cuasi sagradas; quien pretenda limitarlos, aunque sea para prevenir crímenes atroces, deberá cargarse intensamente de razón.




