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Valencia

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Valencia
Una ciudad escondida
02.12.07 -

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Tabacalera, ciudad dentro de la ciudad, te miro y veo en ti infinitas posibilidades, miles de proyectos y realidades entre tus muros, por tus calles y plazas, antes patios porticados. Veo gente paseando, charlando relajadamente, tertulias, cafés,…actividades diversas bajo el cobijo de tus generosas naves con su luz tamizada por rítmicas ventanas.

Podrían darse tantas actividades dentro de ti, que me duele ver esas fábricas, tan bien maestradas, derribadas cruelmente. Tus definidos bordes aplastados, eliminados y con ello culminado todo un proceso de mutilación para que unas anónimas edificaciones de viviendas den fin a todo un proceso especulativo del que sólo algunos salen beneficiados.

Algunos dicen que se salva el edificio principal y que hasta se restaura...como si ello fuera necesario e importante. Personalmente no considero que la zona de oficinas y viviendas del director o de los ingenieros ofrezcan un especial interés arquitectónico, salvo algunos elementos decorativos originales de principios del siglo XX en la vivienda principal, presumo que ya eliminados. El edificio lleva meses siendo derribado por su interior y las oficinas municipales no precisan de baños, cocinas ni de esas coquetas estancias.

Parece que todos olvidamos que este edificio forma parte del Catálogo de Patrimonio Industrial de España. ¿Qué nos queda de la historia de la fabricación del tabaco? Desde sus albores valencianos en 1828 hasta nuestros días, quizás en proceso de extinción. De la Maquinista Valenciana, principal suministradora de maquinaria industrial a la fábrica. Del cultivo de tabaco en L'Horta o La Costera, de... De la impronta urbana de este edificio, del camino al Grau, hoy mal llamado Avenida del Puerto.

Tampoco ese pretendido fachadismo a la calle Amadeo de Saboya con esas pequeñas trazas de las naves laterales en su frente pueden ayudar a entender todo lo que representó en su momento la fábrica de tabacos, tanto en su vertiente urbanística como social. Que lejos quedan aquellas primeras mujeres trabajadoras, las cigarreras, el edificio que se hizo para albergar a sus hijos, el Asilo de la Lactancia, hoy balneario.

Ni San Sebastián, ni Málaga, ni Madrid han sido capaces de semejante atropello y sus tabacaleras han pasado a ser patrimonio de la ciudad. ¿Por qué somos diferentes?

¿ Por qué este regalo a Altadis y Guadalmedina? ¿Rita, por qué desprecias lo que hace pocos años alababas? ¿Acaso Valencia no podía hacerse cargo de la totalidad del edificio, cuando muchos sabemos que con la venta del inmueble de la plaza América podría sufragarse toda la Tabacalera?

Si antes ya prescindiste de la Lanera para el Westin, del edificio de la plaza América (pieza necesaria para la operación) y hasta de la propia calle Amadeo de Saboya, de la que cediste lindamente una buena superficie para el acceso al aparcamiento del hotel. ¿Es que no entraban limusinas donde poco antes entraban camiones de bomberos?

Como simple ciudadana no acierto a comprender que gana Valencia con esta operación. Como arquitecta hago números y tampoco me cuadran. De todos es conocido que es más incierto y habitualmente más caro reconstruir y rehabilitar que hacer un edificio de nueva planta. Un Ayuntamiento moderno sería más fácil, económico y eficiente si se hiciera en el solar contiguo al edificio municipal de la avenida de Aragón, suelo calificado para ello y propiedad municipal.

Sólo se justifica que los poderes públicos se hagan con el patrimonio histórico como medida última para evitar su pérdida. Todos entenderíamos que el Ayuntamiento accediera a la propiedad de la Tabacalera, pero en su integridad, no de un inmueble mutilado que poco aporta para la historia de lo que fue La Fábrica de Tabacos de Valencia, ni tampoco resuelve las necesidades del Ayuntamiento, como bien pronto podremos comprobar, desgraciadamente y a nuestra costa. Si alguien tiene alguna duda de las cualidades de este edificio le invito a que lea el informe de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o a que consulte la web del Ministerio de Cultura y el Catálogo de Patrimonio Industrial.
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