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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Internacional

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Dormir en el cielo
El hotel Hyatt de Shanghái, con 400 metros, es el más altodel mundo pero todo apunta a que no le va a durar el récord

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Dormir en el cielo
Impresionante imagen tomada desde el hall del último piso del hotel Hyatt.
Su publicidad no deja lugar a dudas. Algunas de las habitaciones del Grand Hyatt de Shanghái suelen quedar por encima de las nubes. Cuando resplandece el sol, las vistas a cuatrocientos metros de altura son, simplemente, gloriosas. La inmensa mole de la capital económica de China queda a los pies de los afortunados clientes, que pagan un mínimo de 200 euros por noche en el hotel más alto del mundo. Sin embargo, este cinco estrellas está a punto de ser despojado de tan noble título. Aunque, en esta ocasión, la medalla queda en casa. Justo enfrente, el Centro Financiero Mundial de Shanghái ha coronado ya su estructura, a 492 metros del suelo. Aquí abrirá sus puertas, el mes de julio de 2008, un nuevo Hyatt que ocupará las plantas 85 a 93 de un total de 101. Además, superará a su hermano en categoría: tendrá seis es trellas. ¿Alguien da más?

Pues sí. La cadena hotelera Ritz-Carlton ha anunciado que ocupará las últimas trece plantas de las 118 que tendrá el Centro Comercial Internacional que está construyéndose en Hong Kong. Como si de un juego de niños se tratara, también ha adelantado que su categoría sobrepasará la del Hyatt. Colgará siete estrellas en su recepción, igualando el ré cord que ostenta ahora el Burj Al-Arab de Dubai. El edificio, que estará listo en 2010, será el más alto de la ex colonia británica que es, a su vez, la ciudad con mayor concentración de rascacielos del mundo. Y de hoteles de lujo.

No hay tregua en el mal de altura que afecta a China. Sólo en Shanghái se construyen más me tros cuadrados que en toda España, y la mayoría se concentra en rascacielos de más de 25 plantas. La capital, Pekín, le sigue de cerca gracias al fervor que han provocado los Juegos Olímpicos del año que viene. El gigante asiático quiere hacer borrón y cuenta nueva, para lo que las excavadoras trabajan día y noche convirtiendo en solares desiertos lo que antes eran pequeños barrios llenos de vida. Las tradicionales marañas de casas de dos y tres alturas dejan paso a espectaculares centros comerciales y moles de oficinas en las que brillan el vidrio y el acero. Los habitantes de las costumbristas hutones son las víctimas de la especulación inmobiliaria que vive el país. Son obligados a abandonar el centro de las ciudades para habitar pequeños apartamentos en impresionantes colmenas suburbanas capaces de albergar poblaciones de 20.000 habitantes.

En China comunista de nada sirve protestar. El futuro es la construcción en altura, cuyo paradigma es la torre biónica, un edificio diseñado por un equipo de arquitectos entre los que se encuentra el español Gabriel Celaya, que, si finalmente se construye, tendrá más de un kilómetro de altura. El Gobierno de Shanghái ya ha dado luz verde al proyecto, y se rumorea que Sheraton Hoteles está interesado en el proyecto.
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