
Pues sí. La cadena hotelera Ritz-Carlton ha anunciado que ocupará las últimas trece plantas de las 118 que tendrá el Centro Comercial Internacional que está construyéndose en Hong Kong. Como si de un juego de niños se tratara, también ha adelantado que su categoría sobrepasará la del Hyatt. Colgará siete estrellas en su recepción, igualando el ré cord que ostenta ahora el Burj Al-Arab de Dubai. El edificio, que estará listo en 2010, será el más alto de la ex colonia británica que es, a su vez, la ciudad con mayor concentración de rascacielos del mundo. Y de hoteles de lujo.
No hay tregua en el mal de altura que afecta a China. Sólo en Shanghái se construyen más me tros cuadrados que en toda España, y la mayoría se concentra en rascacielos de más de 25 plantas. La capital, Pekín, le sigue de cerca gracias al fervor que han provocado los Juegos Olímpicos del año que viene. El gigante asiático quiere hacer borrón y cuenta nueva, para lo que las excavadoras trabajan día y noche convirtiendo en solares desiertos lo que antes eran pequeños barrios llenos de vida. Las tradicionales marañas de casas de dos y tres alturas dejan paso a espectaculares centros comerciales y moles de oficinas en las que brillan el vidrio y el acero. Los habitantes de las costumbristas hutones son las víctimas de la especulación inmobiliaria que vive el país. Son obligados a abandonar el centro de las ciudades para habitar pequeños apartamentos en impresionantes colmenas suburbanas capaces de albergar poblaciones de 20.000 habitantes.
En China comunista de nada sirve protestar. El futuro es la construcción en altura, cuyo paradigma es la torre biónica, un edificio diseñado por un equipo de arquitectos entre los que se encuentra el español Gabriel Celaya, que, si finalmente se construye, tendrá más de un kilómetro de altura. El Gobierno de Shanghái ya ha dado luz verde al proyecto, y se rumorea que Sheraton Hoteles está interesado en el proyecto.







