
La convocatoria de la "jornada de lucha" tenía como base rechazar ",la privatización de la Universidad", defender "la escuela pública" y reclamar "la paralización del proceso de Bolonia".
Sin embargo, la manifestación terminó con gritos de "vixca Terra Lliure" y la interpretación de la Muixeranga que los jóvenes siguieron en silencio con brazo y puño en alto ante el Palau de la Generalitat.
El caos circulatorio en las principales calles de Valencia duró varias horas. Desde las doce en la Avenida Blasco Ibáñez, de donde partió la protesta estudiantil, hasta la una y media de la tarde, en que finalizó ante el Palau de la Generalitat, los estudiantes atravesaron la ciudad por el puente de Viveros, plaza del Temple, calle de la Paz y plaza de Manises.
Con lemas como "els estudiants no som mercaderia", "educació pública, gratuita y en català", "l'educació no es compra", "procés se Bolonya es una vergonya" o "aturem el pla de Bolonya", entre otros, transcurrió.
La manifestación iba encabezada por tres jóvenes con caretas de Zapatero, Botín y Rajoy quienes llevaban, a su vez un perro con un cartel de rector.
Al llegar al Rectorado de la Universitat de València, un grupo de estudiantes desplegó unas pancartas con los lemas "La universidad no está en venta" y "Paremos el EEES". Allí mismo se denunció la "postura sumisa del equipo rectoral ante estas reformas".
La protesta transcurrió sin incidentes salvo los problemas de tráfico generados por los ocupantes de la calzada que durante dos horas y media discurrieron por las principales vías del centro de Valencia.
Tampoco hubo problemas ante la Generalitat, donde se disolvió la protesta, bastante mermada ya en cuanto a número de participantes. Allí se repitió el parlamento contra los empresarios y los políticos.







