Esta era la decisión de estas dos entidades ante la falta de respuesta por parte de la Generalitat Valenciana para permitir la suelta de patos, y que, finalmente, al no consentirla, podría costar una sanción económica al Ayuntamiento de Sagunto.
Pero la recogida de los animales se hizo siguiendo unas pautas. La Comisión lanzó al mar 150 patos que habían pasado un control veterinario para contrastar que estos ánades gozaban de buena salud.
Peñistas seleccionados
Los animales fueron recogidos por un nutrido grupo de peñistas, seleccionados con anterioridad y uniformados con camisetas, que depositaron, al finalizar el acto, los patos en cestas para devolverlos a sus granjas de origen.
Como particularidad, en esta edición de las cucañas, se expusieron ánades cruzados entre asilvestrados y los procedentes de las granjas, es decir, criados en el agua. Los responsables de estos patos entregaron la cantidad aportada por la Federación de Peñas por su alquiler, en relación al número de ejemplares que volviesen a su granja de procedencia.
Así pues, los peñistas quisieron evitar la tentación de que los bañistas secuestraran los ánades con el lanzamiento al agua de pelotas con números. Cada número correspondía a uno de los 10.000 regalos que tanto la Federación como el Ayuntamiento habían preparado.
Cerca de estos 500 obsequios fueron productos tecnológicos valorados en grandes cantidades económicas. Destacan los televisores de plasma, las cámaras de video e incluso estancias en hoteles.







