
Laura Alonso es, con sus terapias en el centro Veo, la única especialista en Valencia que aplica unos revolucionarios avances científicos y tecnológicos en niños (también en adultos) que tienen una vista normal y no están sordos, "niños que no notan nada especial, y tampoco sus padres, pero que sufren problemas de sociabilidad, inseguridad o bajo rendimiento escolar". Un reciente estudio realizado este año en Madrid "descubrió que el 92% de los niños con problemas de aprendizaje, tenían problemas de calidad auditiva", afirma la especialista valenciana.
"Esas anomalías lleva a que los niños hagan un procesamiento lento de lo que oyen y a no entender bien las explicaciones de sus profesores, por lo que se sienten inseguros y en algunos casos incluso unos burros, lo que no es cierto, no es un problema de inteligencia". Pero las consecuencias son graves: altibajos emocionales, apatías y depresiones.
Una terapia para corregir anomalías consiste en la reeducación auditiva con música sinfónica (nunca con auriculares) filtrada por un modulador de frecuencias, según un programa inventado por el otorrino Guy Bérard. Durante las terapias, "nada de actividad intelectual: hay que dejarse llevar y hacer ejercicios físicos".
Bajar las escaleras
Laura Alonso atendió a un niño de 10 años al que le daba miedo "hasta bajar las escaleras de su casa". La terapia duró diez días. Al final del tratamiento "subió y bajó las escaleras del Micalet y lo hizo con mucha más seguridad emocional".
Hay casos singulares. "Traté a un hombre de 44 años con calidad auditiva perfecta pero que sufría hipersensibilidad en las frecuencias agudas: el sonido de una flauta le ponía histérico". La calidad auditiva está ligada "a la calidad de la visión, y ambas cualidades, cuando funcionan bien, se reflejan en la conducta general y en las potencialidad intelectual", afirma la experta.







