
Las apelaciones que los días previos a hacerse público el auto judicial se lanzaron desde diferentes ámbitos para alejar de polémicas partidistas todo lo relacionado con el 11-M han caído en saco roto. Las dos principales formaciones han vuelto a la trinchera. Cada una mantiene sus posiciones. No hay tregua. Tampoco autocrítica. Tres años después, el mismo escenario: enfrentamiento sin cuartel.
Posiciones
Desde hace varias semanas, socialistas y populares habían estudiado cómo reaccionar una vez se conociese la resolución del tribunal. El PSOE había decidido que Zapatero adoptase una posición más institucional y que la respues ta más beligerante la ofreciese el secretario de Organización, José Blanco. En el PP, Rajoy había dado orden de desterrar el 11-M del debate. Una pretensión que ha saltado por los aires en apenas 24 horas.
Sobre una misma sentencia, interpretaciones opuestas. Donde el PSOE ve un "caso cerrado", el PP deja la puerta abierta a proseguir la investigación para hallar a los autores intelectuales. Insinuaciones, desmentidos y acusaciones hacia el rival vuelven a emponzoñar el panorama político español. Si ya el miércoles surgieron las primeras escaramuzas -Diego López Garrido sostuvo que el fallo supone un "varapalo" para el PP y Jaime Ignacio del Burgo (UPN) que es "sólo el fin del primer acto"-, ayer los dos principales partidos entraron en el cuerpo a cuerpo utilizando como arma arrojadiza las partes del auto judicial más beneficiosas para sus intereses: ETA e Irak.
Así, el PSOE y el Gobierno de Zapatero incidieron en que los jueces han dejado claro que ninguna prueba avala la implicación de la banda terrorista en el 11-M. El más explícito en este sentido fue el ministro del Interior. Durante una rueda de prensa celebrada en Madrid, Alfredo Pérez Rubalcaba se dirigió de forma directa al líder del PP. "Yo le pido a Rajoy que repita conmigo: ETA no ha sido; que repita conmigo: ETA no fue".
En una línea muy similar se expresó José Blanco, quien destacó que no hay ningún indicio que demuestre que la organización terrorista vasca intervino en la masacre. "Ni lo hay hoy ni lo hubo entonces. Lo único que hubo fue un intento de engañar a los españo les por parte del Gobierno del PP", afirmó el número dos del PSOE.
Con marcado tono electoral, Blanco se refirió a lo sucedido los días posteriores al atentado, cuando el Ejecutivo del PP defendía la tesis de la implicación de ETA, y reprochó a los populares por su "intento desesperado" de desacreditar ahora el fallo judicial por no haber dictaminado quienes fueron los ideólogos del 11-M. "Lo único que ha quedado claro tras la sentencia es que el autor intelectual del engaño masivo del 11-M es José María Aznar, el autor material es Ángel Acebes y los colaboradores necesarios son Mariano Rajoy y Eduardo Zaplana", afirmó el dirigente socialista.
Desacreditados
Fue el propio Zaplana el encargado de responder. El que fuera portavoz del Gobierno cuando se cometió el atentado de Madrid recordó que los jueces también han dejado claro que la masacre no estuvo vinculada con la guerra de Irak, algo que han venido sosteniendo los principales líderes socialistas. El dirigente conservador pidió a Zapatero que "se desdiga" de este tipo de manifestaciones y diga "clara y rotundamente que Irak" no fue el motivo de la matanza.
Zaplana fue más lejos y subrayó que "Aznar, Acebes, Rajoy y yo mismo somos miembros de un partido que, cuando estaba en el Gobierno, detuvo a los terroristas que han sido condenados por el tribunal, mientras que Zapatero, Rubalcaba y Blanco utilizaban el atentado para ganar las elecciones". A su juicio, "todo lo que contaron entonces" los socialistas, la sentencia "lo ha desacreditado". Zaplana se mostró "orgulloso" de la labor realizada por el Gobierno del PP y aseguró tener "la conciencia tranquila".







