
Los cazadores, con escopeta al hombro, depredadores para estos animales. Por eso hay tantos. Los únicos que podemos hacer algo somos nosotros", aseguró ayer un cazador orgulloso de los resultados obtenidos.
Los 70 cazadores, además de los realeros, que eran los encargados de llevar a los aproximadamente 140 perros adiestrados, disfrutaron de "l'esmorçaret" y después de la subasta de puestos, que según el presidente de los cazadores, se hizo "para evitar preferencias". Cada uno se fue a su zona asignada para comenzar con la caza alrededor de las nueve de la mañana.
¿El resultado? Un total de ocho jabalíes muertos. "Los suficientes para que al menos, no vuelvan a la zona durante tres o cuatro meses", aseguró el concejal de Agricultura, Enrique Montalvá, quien además manifestó que lo más importante "es impulsar la afición a la caza. De este modo, los cazadores volverán algún sábado a hacer minibatidas".
El modo de actuación para conseguir cazar a los jabalíes, que según un cazador, "suelen salir de sus escondites cuando cae el sol", fue crear un círculo de batidores y utilizar a los perros como instrumento para asustar a los animales y ahuyentarlos en dirección de los cazadores.
Tras acabar con ellos, los retiraban de la zona de tiro para seguir actuando y eliminando al resto de estos cerdos salvajes.
Cultivos y raíces
"La batida se ha hecho porque hay un cupo elevado de jabalíes que están rompiendo los sistemas de goteo, destrozando la agricultura, los cultivos y sus raíces", explicó José Ibáñez, uno de los cazadores.
Los cazadores, sin embargo, aseguraron que el resultado que esperaban era mucho mejor pero que había sido mucho más difícil porque el terreno en el que actuaron era muy complicado".
De hecho, otro cazador aseguraba que las lluvias y la leña que había sobre el terreno "han hecho que los jabalíes no salieran". A pesar de eso, la batida fue "bastante bien" y se prevé repetir en enero del año que viene.
Los cazadores han actuado en la zona de l'Eixavegó y en el paraje natural de La Murta, escenario en el que se mató a la gran mayoría de cerdos salvajes.
Los cazadores, encantados con esta experiencia, esperan repetirla el año que viene y conseguir que esta zona se convierta en uno de los privilegiados lugares para cazar de la Comunidad Valenciana, porque aseguran que hay muy pocos disponibles y deben marcharse a otras comunidades donde sí exista suficiente caza para poder practicar este deporte cada fin de semana.







