
A las 13.50 horas, una vecina llamó al 112. Esta mujer había oído gritos y había distinguido que alguien pedía auxilio. No sabía qué hacer y decidió llamar a su hijo. Aconsejada por él alertó a Emergencias. Minutos después, se presentaron en el número 118 de la calle Garbinet varias dotaciones de la Policía Local de Alicante.
Los gritos y los ladridos desesperados de unos perros salían del entresuelo C. Varios agentes pertrechados con chalecos antibalas llamaron a la puerta. Un joven de origen árabe con la pierna ensangrentada les contestó que habían sido atacados por unos ladrones.
Los agentes encontraron al anciano de 74 años tendido en el suelo del pasillo, a escasos metros de la puerta. Tenía un fuerte golpe en la cabeza y un corte profundo en el cuello, entre otras contusiones. Los policías avisaron a los sanitarios para que intentaran reanimar al anciano, pero nada pudieron hacer.
El joven que abrió la puerta, que también estaba herido, contó, titubeante, que habían entrado a robar y que les agredieron con armas blancas. Los agentes no creyeron esta versión y optaron por avisar al Grupo de Homicidios y dejar en sus manos la investigación. Al poco tiempo fue arrestado.
Después lo trasladaron en una ambulancia al Hospital General de Alicante, donde ingresó en estado grave funcional. No se descarta que las lesiones se las causara él mismo para dar credibilidad a su versión.
Relación de amistad
La policía sospecha que el joven pudo cometer un homicidio, pero aún no tiene muy claro el móvil, aunque un robo a la víctima aprovechando su relación de amistad era una de las hipótesis que se barajaban. Antonio, que así se llamaba la víctima, conocía desde hace algún tiempo a su supuesto verdugo. Los vecinos aseguraron que hacía meses que el joven entraba y salía de casa, aunque desconocían la relación que existía entre ambos. Algunos residentes llegaron a plantear la posibilidad de que entre ambos existiera algún vínculo sentimental.
Los investigadores del Grupo de Homicidios encontraron parte de la vivienda revuelta por la pelea. La policía buscaba un cuchillo de grandes dimensiones con el que Antonio fue asesinado.
La vecina que avisó a la policía, Marisol, declaró en Comisaría que escuchó muchos ruidos y los gritos desesperados de la víctima: "Socorro, socorro, ayúdenme", gritaba Antonio desde su casa.
La víctima era soltera y vivía sola. Su confianza y predisposición a ayudar a los demás entre sus vecinos de escalera era de sobra conocida. Paqui, una vecina, reconoció que Antonio acogió en su vivienda a todo tipo de personas. "Le dije que tuviera cuidado con ese chico (en referencia al causado) porque le veía algo raro", lamentó.
Esta residente llegaba de trabajar cuando entró en el edificio sobre las dos y media de la tarde. Al saber lo que le había pasado a Antonio se desvaneció en el rellano de la escalera y tuvo que ser auxiliada por otras vecinas.







