
El galardón al mejor postre correspondió a la Mitja Lluna, por lo que quedó en Llutxent, lo que fue muy celebrado por los vecinos.
Una veintena de restaurantes participaban en el certamen, en el que no se pudo acoger este año a una decena de profesionales por problemas de aforo, según destacó el alcalde, José Miguel Aranda, quien se mostró muy satisfecho por la acogida y destacó "el elevado nivel de los participantes de este año.
Unas doscientas personas acudieron al acto de entrega de los premios, que fue el colofón de una espléndida comida en la que los asistentes pudieron degustar cocina tradicional con productos de la tierra que elaboró y presentó el Grupo Rex.
El marco del acto fue el Monasterio del Corpus Christi, donde el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, entregó el primer premio a los galardonados, acompañado del alcalde, mientras el resto los recibieron de manos de la secretaria autonómica de Cooperación Municipal, Paula Sánchez, del director general de Turismo, Isidro Prieto, y del diputado de Hacienda, Máximo Caturla.
Rus destacó que la gastronomía "es un ingrediente fundamental de nuestro turismo. El turista si se va con la barriga llena vuelve y sino no vuelve". Por ello dijo que desde la Diputación de Valencia se respaldarán iniciativas como la de Llutxent que contribuyen, además de a destacar valores de nuestras tradiciones, a facilitar el desarrollo del turismo de interior.
A su vez manifestó a los profesionales que es fundamental que trabajen con ilusión y apoyen certámenes como el de la Vall d'Albaida donde dan a conocer los mejores platos de la cocina de toda la vida junto a recetas innovadoras.
El concurso, pese a su juventud, ha adquirido ya un prestigio, lo que hace que cada año acudan a participar en el mismo "los mejores restaurantes de la Comunitat Valenciana", apuntó Aranda.
Este político alabó el buen hacer de todos estos profesionales, de los que dijo que la calidad de su trabajo "ha planteado numerosos problemas al jurado a la hora de entregar los galardones".
Los participantes confeccionaron sus guisos en el propio monasterio momentos antes de iniciarse la comida, que elaboró el Grupo Rex también con mucha maestría.
Llamó la atención la agilidad y los toques personales que imprime cada cocinero a sus guisos, que aún basándose en una misma receta tradicional tiene pequeñas variantes con las que se busca realzar el sabor de los productos.
Para hacer boca los asistentes también pudieron degustar un tentempié a las afueras del monumento nacional, del que admiraron su buen estado de conservación, pese a que aún no se ha completado su restauración.
Para seguir adelante con las obras Aranda no dudó en pedir ayuda a Rus, al que recordó que se trata de una pieza del patrimonio que es propiedad de la Diputación de Valencia, aunque la disfrutan mucho los vecinos de Llutxent, ya que para ellos se trata de un elemento emblemático.
Al respecto Rus manifestó su intención de que la institución siga colaborando con la obra y ayude a que se pueda completar el proyecto de rehabilitación.







