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Tendones de la mano
Los movimientos bruscos realizados a gran velocidad suelen ser la causa principal de dolencias en los jugadores
20.10.07 -

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Tendones de la mano
Jugar a golf en Irlanda suele ser idílico. Se ha sabido conservar el patrimonio histórico artístico.
La práctica del deporte del golf, entraña una serie de gestos complejos a nivel de las manos, que en algunos casos se acompañan también de movimientos bruscos realizados a gran velocidad, al abrazar el palo e impulsarlo para conseguir que el movimiento de la bola alcance mayor o menor distancia.

Vamos a repasar la patología más frecuente que se produce a nivel de los tendones de la mano de forma traumática, a causa de dicho gestos.

Rotura del primer interóseo dorsal. Se trata de una patología del jugador de edad avanzada. En condiciones de lluvia, el grip, puede estar mojado, por lo que el palo resbala de la mano, y si en ese preciso instante realizamos un mecanismo forzado con bloqueo del la cabeza del palo en el suelo, se produce un movimiento brusco en varo del dedo índice, colocado casi en extensión completa.

El jugador percibe un dolor brusco y presenta una impotencia funcional inmediata con tumefacción dolorosa de la vertiente externa de la región metacarpo-falángica (entre la mano y los dedos), con inclinación lateral interna del dedo que tiene tendencia a cruzar por encima del tercer dedo, creando un defecto en valgo activo del dedo índice.

El tratamiento, previo despistaje de una lesión ligamentosa, consistirá en la reparación quirúrgica del tendón, con posterior inmovilización mediante una ortesis.

Rotura del tendón extensor largo del dedo pulgar. Se trata de la rotura del tendón por un movimiento en varo del carpo situado en posición de supinación. Se lesiona a nivel de la cara externa y dorsal de la muñeca, con más frecuencia en mujeres y que hayan sufrido con anterioridad alguna fractura distal del radio.

Provoca una inercia en flexión de la segunda falange del dedo pulgar con imposibilidad brusca de la extensión activa de la misma.

El tratamiento para restablecer la continuidad será mediante cirugía para suturar cabo a cabo dicho tendón. Posteriormente ortesis inmovilizadora, y a continuación reeducación progresiva de la flexión del dedo.

Luxación del tendón cubital posterior. Se debe al desgarro de la estructura fibrosa que lo mantiene dentro de un canal óseo en el extremo inferior del cúbito por la cara dorsal. Se suele producir en la muñeca izquierda del jugador diestro, que ejecuta erróneamente el plano de salida.

Así al golpear la bola, en lugar de mantener los codos en extensión, y mantener la rotación neutra de los antebrazos, adopta un plano de salida muy interior, flexionando el codo izquierdo, y la muñeca en flexión palmar y desviación cubital, realizando una hipersupinación que hace del tendón una cuerda de arco rompiendo la pared de la vaina donde se aloja.

El jugador percibe un dolor violento en el borde cubital de la muñeca izquierda que le obliga a soltar el palo, evolucionando junto a la impotencia funcional de forma variable.

Existe una pequeña tumefacción local más sensible a la palpación, y a los movimientos de prono supinación se aprecia un chasquido o resalte, que coincide con la salida o entrada del tendón afecto.

Las radiografías de rutina son normales y la resonancia magnética puede ser el mejor método de diagnóstico, para evidenciar la posición anormal del tendón en relación con su canal a nivel del extremo inferior del cúbito.

No hay que confundir esta lesión a la hora del diagnóstico con el resalte del tendón a nivel de la estiloides cubital, que en algunas ocasiones y por variantes anatómicas de la normalidad, puede producir algún resalte doloroso, sin que exista lesión de la vaina ni posterior inestabilidad de este tendón.

En el curso de este accidente se recomienda tratar el brote doloroso con reposo deportivo, antiinflamatorios, aplicación de hielo local, fisioterapia, e inmovilización con férula posterior.



Existen autores que prolongan esta inmovilización hasta las seis semanas como tratamiento definitivo, no obstante parece aleatoria la posibilidad de reparación espontánea del canal dilacerado, aunque proporcione buenos resultados en jugadores aficionados, ocasionales o de edad avanzada. La sencillez del acto quirúrgico y de los buenos resultados, constituyen un argumento para proponer de entrada la reparación quirúrgica.

Si no tratamos correctamente esta lesión y la descuidamos, puede abocar a una inestabilidad de muñeca de más gravedad.

La reparación consistirá en restablecer, el tendón dentro de su vaina y estabilizarlo con técnicas precisas y que variaran según la cronicidad del proceso, siendo de mejores resultados la reparación aguda.

Seamos pues cautos y mejoremos nuestra técnica para evitar este tipo de lesiones, que nos privaran durante algún tiempo de practicar el golf.





Nacho Nebot es especialista en Cirugía Ortopédica, Traumatología y Medicina de la Educación Física y el deporte
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