Mercadillos, paseo marítimo y seis calles, las zonas más indefensas de Valencia

Un coche de policia, a los pies del Micalet, esta semana.
Un coche de policia, a los pies del Micalet, esta semana. / DAMIÁN TORRES

Los expertos plantean bolardos abatibles para proteger a multitudes, mientras la policía valora construir badenes en la playa de la Malvarrosa

PACO MORENO/ÀLEX SERRANO VALENCIA.

La Policía Local de Valencia y la Policía Nacional han puesto en marcha de la mano un amplio dispositivo de prevención desde el sangriento atentado que sacudió las Ramblas en Barcelona el pasado 10 de agosto, un refuerzo especial de vigilancia y protección de las calles más transitadas de la ciudad con maceteros de grandes dimensiones para impedir el acceso de vehículos y evitar atentados con atropellos. Pero la tercera ciudad de España es muy grande y siempre quedan huecos por cubrir. Expertos en seguridad, sindicatos policiales, técnicos en urbanismo, comerciantes y vecinos han querido ofrecer su particular mapa sensible del cap i casal, con la conclusión de que los lugares a reforzar se centran en seis calles, cuatro zonas amplias, el paseo marítimo y los mercadillos. Seguro que hay más, pero estos son los de mayor urgencia para reducir riesgos.

Así, según los expertos consultados por LAS PROVINCIAS, la seguridad debería mejorar en lugares como la plaza del Ayuntamiento, Muro de Santa Ana y Navellos, la calle Avellanas y la plaza del Arzobispado y en la plaza de la Almoina. Además, hablan también del entorno de la Lonja, el paseo marítimo, los alrededores de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, así como las zonas de ocio de Cánovas y Ruzafa. Los técnicos señalan como puntos débiles los mercadillos ambulantes, una veintena en la capital que congregan a miles de personas.

El presidente del Sindicato de Policías Locales y Bomberos, Manuel Sánchez, propone al gobierno municipal una inversión en seguridad ciudadana relativamente barata. «La solución a muchas de estas situaciones de inseguridad pasa por colocar bolardos abatibles», indica este experto, quien pone como ejemplo el dispositivo por una mascletà en la plaza del Ayuntamiento.

«Bolardos abatibles y controlados por la Policía Local. Antes de la mascletà se elevarían en las calles que rodean la plaza para impedir el paso de cualquier vehículo. Después del espectáculo se bajan a ras de la calle. Y si hay una situación de emergencia, la tecnología permite abatir sólo los necesarios».

En su opinión es algo que debería tenerse en cuenta también para las principales zonas de ocio de la ciudad. Es el caso de Cánovas del Castillo y el barrio de Ruzafa, calles con gran acumulación de terrazas de bares. «Los bolardos abatibles permitirían controlar una amplia zona a voluntad de la policía», añadió.

Tanto Sánchez como el resto de expertos consideran que la zona indefensa por excelencia es el paseo marítimo. La Policía Local ha terminado prácticamente la colocación de maceteros en la mayor parte de los 15 accesos, dejando alternativas para los proveedores, aunque este periódico ha podido averiguar que se está valorando en el dispositivo consensuado con la Policía Nacional la construcción de badenes en las zonas peatonales, de tal modo que obliguen a reducir la velocidad a un vehículo en caso de atentado yihadista por atropello.

Es una muestra de la debilidad de este paseo desde el punto de vista de la seguridad, que cuenta con 15 accesos entre la Marina y la playa de la Patacona. La Policía Local termina la campaña de verano el próximo día 15 para trasladar el retén al Cabanyal, por lo que el presidente de la asociación de restaurantes de la Malvarrosa, José Miralles, considera necesario un refuerzo policial en otoño. «Habrá más gente en el paseo entonces que ahora», dice tajante. De momento hay mucha presencia policial, incluso con la ayuda de un helicóptero.

Entre los mercados más inseguros se cita el de Pelayo por el elevado tráfico del entorno

De las cámaras de vigilancia, Sánchez se muestra escéptico. «No estoy convencido de que acaben de ser útiles», afirmó, para reiterar otro punto débil a considerar en el dispositivo puesto en marcha en Valencia desde los atentados yihadistas en Barcelona y Cambrils. «Los mercadillos son lugares a proteger», afirmó. Algunos son prácticamente multitudinarios y están delimitados por unas endebles valla metálicas que prácticamente se tiran de una patada.

José Vicente Giménez, de la asociación de comerciantes sin establecimientos, cita como ejemplo el mercado de Pelayo, donde es frecuente ver «cómo se meten los coches que se dirigen a los garajes cuando tenemos todavía las paradas puestas». En opinión de ambos, las restricciones de paso deberían estar mucho más controlados. Para Sánchez, los bolardos abatibles serían la solución. «Están en el centro de Castellón y también en Gandia. Es una inversión a medio plazo que debería plantearse el Ayuntamiento.

Sindicatos preguntados por este diario aseguran que la protección nunca es suficiente «pero no se puede vivir dentro de una jaula». El portavoz del Sindicato Unificado de Policía en Valencia, Roberto Villena, dice que «se buscan zonas con tiendas, con más afluencias como la playa, pero siempre hay huecos por donde se pueden colar para cometer un atentado», lamenta. «Habría que poner más medidas pero el ciudadano debe vivir», explica.

El Mercado Central y la Lonja también se consideran de riesgo para mejorar

Los vecinos tienen también su punto de vista y ofrecen un mapa de calles indefensas. El presidente de la asociación de Ciutat Vella, Rafael Mampel, señala que las patrullas de la Policía Local deberían quedarse también por las noches. «Aquí viene mucha gente y el peligro en la plaza de la Virgen no acaba a las once de la noche», señala.

«No veo ningún problema en colocar cámaras de videovigilancia si no se graba nada de las viviendas. Es más, en algunos lugares muy transitados no hay. En la Casa Vestuario podrían estar perfectamente para controlar todo lo que pase en los alrededores», apunta. Villena hace hincapié en la falta de agentes de policía para patrullar: «La presencia policial disuade», considera, algo en lo que está de acuerdo por completo Mampel. El distrito de Ciutat Vella es el de mayor concentración de turistas y afluencia de gente por los grandes eventos, por lo que indica la necesidad de que haya patrullas en los aledaños de la Basílica, y las travesías de la plaza de la Reina. El representante sindical aboga por «ir a la fuente»: «La lucha contra el yihadismo sólo se puede hacer si se buscan las fuentes, el motivo y las razones. A lo mejor hay que controlar las mezquitas o los centros de culto en lugar de poner bolardos».

Del macetero a los pavimentos para la seguridad

«No podemos convertir toda la ciudad en un búnker, no debemos generar psicosis». Así de contundente se muestra Mariano Bolant, presidente del Ilustre Colegio de Arquitectos de Valencia, que apunta a medidas alternativas a los maceteros como bolardos abatibles para gestionar mejor el espacio público y conjugar la peatonalidad con la seguridad contra atentados yihadistas como el que este mismo mes acabó con la vida de 16 personas en Barcelona. El profesor de Urbanismo de la Universidad CEU-Cardenal Herrera José Luis Gisbert va más allá y propone «pavimentos elásticos que se rompan cuando pasen los vehículos o incluso acequias, que en algunas ciudades se sacan a nivel de la calle para evitar que pasen coches por encima».

Luis Castillejo, secretario regional de la Unión Federal de la Policía (UFP), tiene una opinión parecida. «En Valencia se ha activado, dentro de las posibilidades de la Jefatura, un dispositivo acorde a las circunstancias. Si tuviéramos más disponibilidad humana y material se podría mejorar. Las circunstancias son las que son: estamos en verano, hay gente de vacaciones y se están creando dispositivos acorde a estas condiciones», comenta.

Apunta la posibilidad de colocar tiras con elementos punzantes que se suelen utilizar en los controles de seguridad: «Cuando los coches llegan ahí se paran sí o sí, pero sólo se pueden usar en casos muy puntuales», para insistir en la necesidad de mejorar los servicios de información en los focos radicales.

El experto en criminología y colaborador del Máster Universitario en Criminología de la Universidad Internacional de Valencia, Christian Moreno, propone registrar a quienes alquilen furgonetas como se hace con los hoteles. «Se está actuando ahora con los bolardos y los maceteros y eso quiere decir que no estaban antes del atentado y había falta de protección», señala.

Los comerciantes insisten en la ayuda de las cámaras

Llevan varios años pidiéndolas pero de momento es como clamar en el desierto. La asociación de comerciantes del centro histórica cita como ejemplo lo ocurrido en decenas de ciudades españolas, donde cuentan con cámaras de videovigilancia en las calles más turísticas y concurridas. «Es un proceso largo que puede durar hasta dos años en la tramitación, pero deben tener la voluntad de comenzar. Luego ya veremos la financiación», comentan fuentes de la entidad, quienes apuntaron que seguro «existen programas de ayudas europeas para esto, es cuestión de saber buscar y presentar un proyecto consistente». De momento, sólo hay este tipo de cámaras en el viejo cauce.

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