1.600 viviendas pendientes de licencia durante un año

Edificio en rehabilitación en el centro histórico. / Damián Torres
Edificio en rehabilitación en el centro histórico. / Damián Torres

Hasta seis sectores profesionales piden al Ayuntamiento mayor agilidad en los trámites y unificar los criterios técnicos

ISABEL DOMINGOValencia

Atascos que se palpan en la calle, como los de tráfico, y otros que se sufren en los despachos. Es lo que sucede con el colapso burocrático que afecta a las áreas de Desarrollo Urbano y de Actividades en el Ayuntamiento de Valencia y que está causando retrasos de hasta dos años en la obtención de licencias de obra o actividad (denominadas ambientales).

A ese colapso le ponen voz distintos colectivos profesionales (arquitectos, contratistas, promotores, ingenieros, hoteleros, hosteleros, etc.) preocupados por la parálisis que implica para los sectores económicos de la ciudad y por el riesgo de fuga de inversores, que comprueban cómo sus proyectos de futuro se eternizan. Es el caso, por ejemplo, de un empresario que ampliar su negocio con un segundo establecimiento pero aguarda ya un año para obtener la licencia.

El propio Ayuntamiento reconocía, en una respuesta al grupo municipal de Ciudadanos, que acumula 1.194 licencias ambientales pendientes de recibir autorización. Sólo este año, según los mismos datos, se han solicitado 995 mientras que el pasado año se recibieron 1.480 peticiones. En el caso de las licencias de obra, se han presentado 1.154 peticiones a lo largo de este año y se han tramitado 598.

«¡No podemos seguir así!», afirma el presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Valencia, Antonio Olmedo, quien cifra en 1.600 las viviendas que están pendientes de construcción debido a esta situación, con demoras que oscilan entre los 15 y los 18 meses en su tramitación. Sólo para asignación de un técnico municipal que se encargue del expediente pueden transcurrir entre cinco y ocho meses.

«Si una empresa no puede acometer su proyecto, no comercializa pisos y puede peligrar la financiación», enumera Olmedo, que hace hincapié en la ausencia de creación de empleos que lleva aparejada. «No nos lo podemos permitir», insiste.

Calcula que esos expedientes de obra nueva paralizados implicarían la creación de unos 10.000 nuevos empleos, la pérdida de unos 600 millones y la huida de unos 15 millones de las arcas municipales vía impuestos, ya que aproximadamente el 4% del presupuesto de una construcción se va en impuestos. «Se lo hemos trasladado muchas veces al Ayuntamiento, pues no es un problema reciente. Hay buena interlocución pero no se acaba de encontrar la solución», explica Olmedo.

Un local en obras, en San Vicente.
Un local en obras, en San Vicente. / Damián Torres

Para los promotores valencianos, dos son los principales causantes de este atasco en la concesión de licencias. Por un lado, el galimatías administrativo, debido a la proliferación de normas; por otro, la falta de recursos humanos, ya que aunque haya superávit presupuestario no se puede destinar a la contratación de nuevo personal. También insisten en la necesidad de agilizar los trámites y, sobre todo, en la importancia que tendría «aterrizar la revisión del Plan General», ya que, a su juicio, generaría «más seguridad jurídica».

La excesiva documentación requerida por el Consistorio, la dilatación de plazos o la falta de uniformidad de criterios son otros de los problemas que arrastra la concesión de licencias de obras y de actividad, según la Cámara de Contratistas de la Comunidad Valenciana. Su director, Manuel Miñés, califica de «infierno» el proceso de obtención de una licencia en Valencia y alerta «del peligro de que los inversores no quieran llevar a cabo proyectos». Ocurre, según Miñés, con algunos solares en el barrio del Carmen.

«El atasco, que viene desde hace años, es inadmisible porque no deja que la ciudad funcione», asegura el presidente del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, Mariano Bolant. Porque el retraso no sólo afecta a la obra nueva sino también a las de reforma, rehabilitación o apertura de nuevos negocios. Repercute en los emprendedores y también los profesionales de su entorno (arquitectos, aparejadores, etc). «La dinamización de la economía no acaba de arrancar», dice Bolant.

Meses para asignar técnico

«Hay voluntad política para arreglarlo pero la máquina administrativa pesa tanto que no deja avanzar», lamenta el representante de los arquitectos valencianos, que apunta como soluciones la simplificación de las normativas y ordenanzas y la agilización de los trámites burocráticos. «No puede ser que se tarden cinco o seis meses en tener la asignación de un técnico», apunta. Para Bolant, la elaboración de la nueva ordenanza «debería aportar una mayor simplificación, lo que dará mayor seguridad jurídica a los ciudadanos y mayor velocidad de gestión a los técnicos».

Los profesionales reconocen que hay voluntad pero no se encuentra la solución

La demora es tal que hasta la Cámara de Comercio de Valencia realizó un informe, que trasladó al gobierno municipal de Joan Ribó, «ante la problemática que muchos profesionales del sector de la construcción encuentran a la hora de realizar las tramitaciones de licencias de obra y actividad en el Ayuntamiento de Valencia, provocando importantes retrasos y pérdidas en su actividad profesional».

Entre los principales problemas que generan «numerosos retrasos en la tramitación», el documento enumera los plazos excesivamente dilatados para otorgar las licencias, la falta de unificación de criterios entre juntas municipales, la excesiva burocratización del proceso interno o escasa incorporación de recursos electrónicos y procesos telemáticos, entre otros.

A las voces anteriores se suman también las del sector hostelero y hotelero. Así, la Federación de Hostelería de Valencia explica que sus asociados están afectados tanto por las licencias de obra como por las de actividad, a las que habría que añadir las correspondientes a las terrazas. «No se pueden permitir retrasos de meses en la concesión de los permisos porque son actividades que se retrasan en el tiempo. Es dinero, inversiones, que no se mueven», detalla su secretario general, Rafael Ferrando.

Retener inversiones

Por su parte, el presidente de la Confederación de Empresas Turísticas de Valencia, Luis Martí, reconoce que la problemática «es intensa» y que se reciben quejas tanto de los inversores como de los asociados que quieren realizar cualquier modificación sobre sus establecimientos. A su juicio, la ralentización del servicio se produce, sobre todo, «por las diferentes interpretaciones de la propia norma entre los técnicos, o muy favorable o muy restrictiva». De ahí que el sector hotelero plantee unificación de criterios y agilidad en los plazos para evitar «que se espanten las inversiones».

Los promotores aseguran que las arcas municipales pierden 15 millones en impuestos

También los grupos municipales de la oposición se han pronunciado sobre el gran atasco burocrático. Así, el concejal popular Alfonso Novo critica que se dificulte «que miles de valencianos no puedan trabajar simplemente porque el tripartito es incapaz de gestionar con agilidad la concesión de licencias de todo tipo». Además, ironiza con que «el ejemplo del fracaso de Ribó» en la tramitación de licencias sea «privatizar el informe previo de validación de proyectos y documentación técnica» que, a su juicio, será «un nuevo fracaso» porque no elimina trámites.

Desde Ciudadanos, el concejal Narciso Estellés califica de «increíble» que haya negocios «que nacen y mueren antes de que se les haya concedido la licencia de actividad». También resalta que la nueva propuesta municipal «no va a solucionar el problema». A su juicio, «hay «dos cuellos de botella principales»: en la «poco transparente» comisión de Patrimonio y en el servicio de Bomberos.

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