La vieja base de Iberdrola será demolida para abrir nuevos espacios en la Marina

Reunión del consejo del Consorcio Valencia 2007 este lunes. / jesús signes
Reunión del consejo del Consorcio Valencia 2007 este lunes. / jesús signes

València en Comú afirma que el hotel aprobado por el Consorcio supone un «elemento aberrante y de ningún interés público» para la ciudad

P. MORENO VALENCIA.

La antigua base del equipo Iberdrola de la Copa América de vela, una de las más grandes de la parte sur de la dársena interior, será derribada para ampliar los espacios libres de esta parte de la Marina, junto a los tinglados 4 y 5. Así lo acordó el consejo del Consorcio Valencia 2007 en su sesión celebrada este lunes. Dos empresas que ocupan parte del recinto serán trasladadas a otros locales.

El Consorcio ha derribado ya varias de las bases que sirvieron a los equipos de regatas de la Copa América de vela. Está el caso de la base del China Team, demolida para que la Lonja de Pescadores tuviera más espacio. También las que se situaban entre la base del Alinghi y el Tinglado 2, que fueron transformadas en edificios docentes de la Escuela de Negocios EDEM e Iniciativa Lanzadera, un vivero de emprendedores abierto el pasado mandato.

Fuentes conocedoras del proceso señalaron que en ningún caso se edificará en el solar ocupado por las bases. El plan de usos de la Marina prevé espacios libres, lugares de descanso, pequeños jardines y un carril bici alrededor de la dársena interior, junto a edificios que sí se protegerán para su restauración.

La demolición del recinto dará paso a una zona peatonal de paseo y ajardinada

El citado plan prevé una zona industrial náutica en la Marina sur, aún por desarrollar. En ese lugar se construirá un varadero, pendiente de salir a concurso al igual que la ampliación y gestión de los amarres. Esto último debe ser aprobado por la comisión delegada, el órgano inferior al consejo rector.

La demolición de la antigua base coincide con el desmontaje del equipamiento de los Tinglados 4 y 5, habilitados como boxes de los equipos de Fórmula 1. El plan de usos aprobado por el anterior gobierno municipal preveía nuevos jardines. En la parte central, está pendiente la redacción del proyecto de obra para la reurbanización del entorno de la dársena que va desde el edificio del Reloj hasta la escultura 'La Pamela' de Manuel Valdés. Esta obra ascenderá a 1,4 millones de euros y será pagada por el Ayuntamiento y la Generalitat, ante la negativa del Gobierno a entrar en la operación. Fue el único asunto del consejo que salió adelante sin esa unanimidad.

La reunión también trató la concesión de una parcela de 28.000 metros cuadrados de edificabilidad para un edificio de hasta 30 plantas de altura, donde uno de los usos posibles será el hotelero. La portavoz del grupo municipal València en Comú, María Oliver, explicó ayer en un comunicado su voto negativo, sin consecuencias en el consejo pero que puede suponer la pérdida de la mayoría para el gobierno tripartito en caso de que el proyecto deba pasar por el pleno.

«Construir un hotel de 30 plantas en un entorno histórico tendrá un impacto paisajístico y urbanístico inaceptable para los Poblados Marítimos», explicó Oliver. Según la tesis de la formación, el hotel se pretende construir en unos terrenos propiedad de la Autoridad Portuaria pero que en virtud de un convenio, en 2013 fueron cedidos al Ayuntamiento de Valencia siempre y cuando se destinaran a un fin de interés público. En este caso, se consideró de interés público cualquier explotación privada que permitiera el pago de la deuda que generó la Copa América de vela.

«Si esos terrenos se destinan a la construcción de un hotel, cuando se acabe de pagar la deuda, o sea condonada, que es por otra parte lo que estamos pidiendo desde el Ayuntamiento, esos terrenos, volverán a ser de la autoridad portuaria, ya que el interés público habría desaparecido y los beneficios generados por el hotel corresponderían a la Autoridad Portuaria», indican.

Cuando expire el consorcio, el Consistorio debería pasar la explotación del hotel a la Autoridad Portuaria, «por lo que la ciudad de Valencia se vería obligada, por el pago de una deuda ilegítima a asumir la existencia de un elemento volumétricamente aberrante y de ningún interés público», explicó Oliver.

«Teniendo en cuenta que el crédito ICO son más de 400 millones de euros, el aprovechamiento que pudiéramos obtener del hotel no supone ni la posibilidad de pagar la deuda». Fuentes cercanas a la alcaldía declinaron comentar el comunicado de uno de los socios de gobierno, tras un consejo donde los representantes de Compromís y el PSPV votaron a favor en todos los puntos. Oliver se abstuvo en todos los demás que se plantearon.

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