El veto a las terrazas abre el debate entre hosteleros y vecinos

Una terraza del centro de Valencia. / j. signes
Una terraza del centro de Valencia. / j. signes

Galiana anuncia que en septiembre comenzarán a perfilar la creación de una mesa específica para dar voz a todos los agentes sociales

LOLA SORIANO

valencia. Las reacciones al anuncio del Ayuntamiento del veto a las terrazas de los locales de ocio en las zonas donde se hagan nuevas peatonalizaciones de calles o se amplíen aceras no han tardado en producirse ni 24 horas. La medida ha sido aplaudida por los representantes vecinales, eso sí, con la exigencia de que lo importante es que se hagan cumplir las ordenanzas. En cambio para los hosteleros, el anuncio supone una de cal y otra de arena. Están de acuerdo en regularizar la situación de las calles del entorno de la plaza del Ayuntamiento, porque de hecho lo propusieron ellos, pero lamentan que el Consistorio parta de la prohibición de ampliación o nuevas concesiones en zonas donde se gane espacio para peatones.

Desde la Federación de Hostelería de Valencia explicaron ayer que se muestran en contra de la propuesta de limitar «de forma generalizada en toda la ciudad los permisos de terrazas en las calles donde se produzcan ampliación de aceras o peatonalización. Consideramos necesario y responsable abordar este tema caso por caso y zona por zona, en lugar de establecer una medida restrictiva para toda la ciudad».

Los hosteleros afirman que lo mejor sería «elaborar una normativa de consenso que permita el crecimiento sostenible del sector y que contribuya a compatibilizar el uso de la vía pública con las terrazas». El secretario general de los hosteleros, Rafa Ferrando, indicó que el pasado junio «enviamos una carta al alcalde para decirle que queríamos participar en el proceso de remodelación del Cabanyal» y añadió que «hasta la fecha, no se ha tenido ninguna respuesta». Ante esta situación, lamentan «nuevamente las formas del Ayuntamiento a la hora de establecer medidas que impactan negativamente en el desarrollo de la actividad empresarial sin hacer partícipe a la Federación».

Precisamente, ayer, el concejal de Dominio Público, Carlos Galiana, anunció que a partir de septiembre «comenzaremos a trabajar la creación de una mesa sobre terrazas conde estarán representados los hosteleros, vecinos, la Policía Local y Espacio Público y se podrá hablar de estas cosas y estudiar si son necesarias modificaciones». Dijo que antes de reorganizar las terrazas de paseo de Ribera o Convento Santa Clara «daremos los planos a los hosteleros para que nos digan qué les parece y ver si se modifica algo».

Por otro lado, María José Broseta, presidenta de la Federación de Vecinos de Valencia, estimó positivo el plan de convivencia, pero pidió «más control policial» para que se cumpla. Apuntó que «se ha dado un primer paso, necesario para que las zonas peatonales puedan estar lo más libres posibles y que los viandantes puedan pasear por ellas».

El portavoz de Amics del Carme, Toni Cassola, dijo que las restricciones en zonas saturadas y en calles que se amplíen «son una buena noticia. El Ayuntamiento empieza a adoptar medidas respecto a un conflicto que han creado ellos mismos por la falta de control y la excesiva generosidad a la hora de dar licencias. Cassola opinó que «hay un cambio de discurso del Ayuntamiento, por primera vez se empieza a tener en cuenta las propuestas realizadas durante dos años por los vecinos».

Josep Martí, de Russafa Descansa, recordó que en este barrio «hay calles peatonales que tienen recomendaciones del Síndic de Greuges y el Ayuntamiento no ha hecho la reordenación». Apuntó que está pendiente la aplicación de medidas cautelares a la declaración ZAS y describió que hay terrazas «que no se desmontan por la noche o dejan la barbacoa apoyada en la pared».

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