Una venta para acabar con la asfixia del Clínico por la falta de espacio

En primer plano, la antigua Escuela de Agrícolas y, al fondo, la unidad de Maternidad del Clínico. / Jesús Signes
En primer plano, la antigua Escuela de Agrícolas y, al fondo, la unidad de Maternidad del Clínico. / Jesús Signes

Representantes de los trabajadores reclaman un «aumento de camas y de personal» para afrontar la demanda asistencial del hospital

LAURA GARCÉS Valencia

La ampliación del Hospital Clínico está más cerca. Se acaba de aprobar una asignatura troncal pendiente, pero queda curso por delante. El consejo de gobierno de la Universitat Politècnica de València (UPV) dio la semana pasada el visto bueno a la venta a la Generalitat de la antigua Escuela de Agrícolas por 14,5 millones. El Consell ya comunicó a la institución académica que ha iniciado el procedimiento de adquisición del bien. No obstante habrá que esperar la ratificación por parte del consejo social de la institución académica. Además, quedará conocer las claves del proyecto para ampliar el hospital.

¿Por qué todas estas gestiones? Detrás de las recientes actuaciones, tanto de la UPV como del Consell, se encuentra la asfixia que sufre el Clínico ante la escasez de espacio. Esta realidad la ha definido una larga reivindicación -15 años- fundamentada en la necesidad de ampliar unas instalaciones que se han quedado encajadas en el centro de la ciudad y con «déficit de camas» para responder a la demanda que generan los miles de valencianos a los que atiende el departamento.

«La ampliación es necesaria. El déficit de camas es crónico en el Clínico», recalca José Santamaría, representante de UGT en el centro sanitario. En esa consideración, junto a otras, apoyan sus constantes reclamaciones: «El departamento de salud al que está adscrito el hospital atiende a 350.000 valencianos».

Esta circunstancia le lleva a mantener que el Clínico «es el que más cupo de pacientes atiende con menor volumen de personal». Esta combinación de factores conduce a una segunda reivindicación, consecuencia de la primera: «Aumento de camas y de personal».

En los últimos años, no han sido pocas las ocasiones en las que los profesionales han denunciado la saturación de los servicios hasta el punto de tener que recurrir a la medida de colocar tres camas en habitaciones previstas para dos ingresados, solución conocida entre los trabajadores como 'Camas-C'.

Hace un año UGT ofrecía ejemplos de actuaciones para salir al paso de la escasez de superficie. Citaban la planta «prefabricada sobre el edificio central, un añadido» que permitió ganar terreno para «informática y docencia». Señalaron también en ese momento que el patio central del histórico hospital retrataba la conveniencia de actuar, puesto que se veía constreñido por la elevada presencia de ambulancias que tuvieron que trasladarse allí durante las obras de la unidad de Urgencias.

La opción para alcanzar la ampliación la tenía la casa vecina: la antigua Escuela de Agrícolas, propiedad de la UPV. Había que comprarla y para ello era necesario negociar. El proceso se alargaba después de que un convenio de la UPV con el anterior Consell se rompiera obligando a volver a negociar.

El inmueble ya llevaba varios años en desuso y en todo el recorrido el edificio universitario se deterioró hasta convertirse en fuente de malestar de los trabajadores. El sindicato UGT denunció una situación de «insalubridad» que consideraban impropia para ser vecinos de un hospital y solicitó al Ayuntamiento de Valencia una inspección sanitaria.

Al mismo tiempo que se escuchaban quejas y reclamaciones, la Conselleria de Sanidad y la UPV, según señaló la consellera Carmen Montón en varias ocasiones, mantenían conversaciones con la mirada puesta por parte de la Generalitat en la adquisición de la antigua Escuela de Agrícolas. Ahora ese proceso parece estar resuelto -está la venta del inmueble en marcha- y desde el departamento autonómico señalaban días atrás que trabajan en estudio de un plan funcional para determinar qué usos, qué servicios acogerá el espacio que se consiga ganar.

En cuanto a la redacción de un proyecto -el anterior gobierno presentó uno en 2008- explicaron que todavía no podían concretar. Las fuentes sindicales consultadas señalaron al respecto que tienen noticia de que «se está discutiendo el plan director», si bien tampoco concretaron más al señalar que «si se mantendrá el anterior» es una cuestión que «se tendrá que estudiar».

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