Velluters alerta del riesgo de grietas en las fincas por las obras en Brujas

A la izquierda de la imagen, zona donde se abrirá el nuevo acceso al aparcamiento de Brujas. / lp
A la izquierda de la imagen, zona donde se abrirá el nuevo acceso al aparcamiento de Brujas. / lp

Los vecinos pedirán el informe sobre los problemas de hace una década por la estación del metro y plantean acudir a la fiscalía

PACO MORENO VALENCIA.

Una reunión hace escasas fechas con un alto cargo de la alcaldía acrecentó los temores de los vecinos de Velluters, que anunciaron ayer su rechazo frontal a las obras aprobadas para abrir el aparcamiento inacabado de la plaza de Brujas, que el Ayuntamiento quiere comenzar nada más acabar las Fallas. Los residentes alertan de que hace una década aparecieron grietas y filtraciones de agua en las fincas cercanas, por lo que se oponen a la apertura del acceso previsto en la calle Editor Manuel Aguilar.

La Coordinadora Vecinal de Ciutat Vella acogió un encuentro este lunes donde tomaron una decisión: no quieren el nuevo acceso, reclaman los informes que hizo la Generalitat de los problemas sucedidos hace diez años y están dispuestos a llegar hasta la fiscalía para denunciar lo que consideran un error por parte del Consistorio.

Todo hace indicar que la decisión es firme por parte del gobierno municipal, apreciaron las mismas fuentes. «No entendemos lo que nos dijeron en la reunión. Queremos que el acceso al aparcamiento se haga desde la plaza Juan de Vilarrasa y nos dijeron que ahora no, pero que en 2019 podrán estar los dos aparcamientos unidos cuando termine la decisión», señalaron.

La alternativa de los residentes es que el acceso al parking se haga por la plaza Juan de Vilarrasa

La estación de metro que se sitúa debajo del aparcamiento forma parte de la futura línea 10 y la construcción del conjunto se complicó de manera extraordinaria, debido a la aparición de un caudal de agua sulfurosa que dañaba el hormigón. De ahí que la Conselleria de Obras Públicas colocó testigos en todos los edificios de alrededor, incluso en la Lonja, para medir la afección a los cimientos de las obras. Eso es lo que temen que ahora con la construcción de la rampa, un acceso necesario para poner en servicio el aparcamiento subterráneo.

El motivo de que se dejara fuera de las obras hace años es la presencia de un edificio fuera de alineación entre las calles Guillem Sorolla y Editor Manuel Aguilar. «Resulta que ahora la finca se mantiene y hacen la rampa de una manera que pensamos puede suponer un riesgo para todos», consideraron desde la asociación de vecinos.

El alcalde Joan Ribó comentó la intención del Consistorio de iniciar las obras el 20 de marzo, aunque falta todavía la adjudicación de la dirección de las mismas. «Nos dijeron que era algo inminente, cuestión de días, formalizar el encargo». El primer concurso se adjudicó a la empresa Edifesa por 3,16 millones y un plazo de ejecución de cinco meses.

A partir de ahí, quedará por saber si la gestión será directa (lo más probable) o el gobierno municipal apuesta por otro concurso para que una firma se encargue del parking a cambio de un canon. La previsión es que este aparcamiento sea rentable.

La alternativa que plantea la entidad vecinal es que el acceso sea directo a través del parking de Juan de Vilarrasa. «Sabemos que sólo está separado por una pared que se puede tirar en cualquier momento». Este aparcamiento tiene la rampa desde la calle Santa Teresa, el mismo lugar de la salida, para dirigirse hacia la avenida del Oeste a través de la calle Pie de la Cruz.

La oposición vecinal es frontal también al concurso recién elegido por la Conselleria de Obras Públicas para la reurbanización de la plaza Ciudad de Brujas y el entorno de la Lonja, así como varias calles más. No tanto por la propuesta sino por la decisión de que las inmediaciones del Mercado Central se convierta en «un gran aparcamiento de autobuses». Los residentes plantean que la superficie de esta plaza es de 5.300 metros cuadrados, mientras que en el proyecto «sólo queda como peatonal un total de 1.400 metros cuadrados, una cifra insuficiente».

Para evitar esto, reclaman que todas las líneas de la EMT se queden como última parada en la plaza de San Agustín, para poner en servicio un itinerario con autobuses eléctricos desde este lugar hasta la plaza de Brujas a través de la calle San Vicente y la calle Calabazas.

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