Veinte entidades y expertos se unen contra el derribo del Metropol

Fachada del antiguo cine Metropol, en la calle Hernán Cortés. / damián torres
Fachada del antiguo cine Metropol, en la calle Hernán Cortés. / damián torres

El Ayuntamiento aduce que el edificio nunca ha estado protegido y la empresa puede reclamar daños y perjuicios si no construye el hotel

P. MORENO / I. DOMINGO VALENCIA.

Una veintena de entidades culturales y expertos en Bellas Artes y conservación del patrimonio histórico han firmado un manifiesto de adhesión para que el edificio del antiguo cine Metropol, en la calle Hernán Cortés, 9, no sea derribado para dar paso a la construcción de un moderno hotel. El documento será enviado al Ayuntamiento como primer paso para que se haga una nueva evaluación del inmueble incendiado en 2001, tras el dictamen encargado por la concejalía de Desarrollo Urbano que da vía libre a la demolición.

Entre los firmantes se encuentran la Plataforma Salvem el Metropol, Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, Amics del Carme y la Plataforma de Afectados por la Muralla Musulmana. También expertos como Daniel Benito Goerlich, descendiente del autor del cine Metropol, Javier Goerlich, la doctora en Historia del Arte Ester Alba o el recién nombrado decano de la Facultad de Geografía e Historia, Josep Montesinos.

El informe indica que desde que surgió el debate sobre el derribo de la finca el pasado año, la pretensión de los firmantes ha sido siempre que «antes de iniciar cualquier intervención, el Ayuntamiento debería recabar el asesoramiento de expertos de la Universitat de València, a fin de evitar la destrucción de bienes que merecen protección».

Un edificio gemelo colindante sí que fue protegido en el Plan General de 1988

El estudio encargado por el Consistorio está firmado por los arquitectos autores del Plan de Protección del Ensanche en 2005. El concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, dijo ayer sobre este asunto que la Conselleria de Cultura «después de inspeccionar el edificio no encontró elementos patrimoniales que merecieran más protección», tras lo que recomendó al Consistorio que hiciera otro informe para constatar esta circunstancia.

«Nos toca aplicar la legislación y todas las normas; hay una petición de licencia que lleva un año esperando y desde el ámbito urbanístico hemos cumplido con la función de velar por el bien patrimonial», añadió el edil, quien precisó que todos los «informes dicen que no se proteja y eso se ha trasladado a Licencias para que puedan seguir con la tramitación», del hotel.

Sarrià apuntó que se trata de un edificio privado con una licencia de obras pedida hace más de un año. «Nadie ha pretendido su catalogación hasta ahora; es una finca privada que tiene pedida una licencia hace más de un año, nadie había solicitado su catalogación y a los propietarios les asiste una serie de derechos por los que podrían reclamar daños y perjuicios, no es una cuestión de opinión. Respeto las opiniones contrarias, pero una licencia de actividad es un hecho reglado».

Las entidades que se adhieren al manifiesto opinan por el contrario que han detectado una «larga lista de errores, olvidos e irregularidades que ponen en peligro la integridad del antiguo cine Metropol. Todo esto se hubiera evitado realizando un estudio llevado a cabo por un equipo pluridisciplinar». Por este motivo, señalan circunstancias como que las fincas números 7 y 9 de la calle Hernán Cortés fueron proyectadas como un único inmueble, indivisible, en 1882 por Gaspar Latorre. «En 1989 el edificio con el número 7 pasó a estar catalogado en el Plan General con un nivel 2 de protección», que afecta a la fachada y los elementos singulares del interior de la finca.

«De forma inexplicable, el edificio del número 9 no se protegió a pesar de que se trata de la misma construcción», añaden, para mencionar que «la fachada actual es una modificación superficial que realizó el arquitecto Javier Goerlich durante la Segunda República, sobre la fachada original de 1882», afirman en el manifiesto.

Por último, comentan que «el edificio reúne los valores oportunos para ser declarado como Bien de Relevancia Local, por su singularidad dentro del periodo en el que Valencia fue capital de la Segunda República durante la Guerra Civil española. El Ayuntamiento debería pues proceder a su declaración de manera inmediata para que no sea derribado.

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